Gracias a todos por vuestra mirada.

domingo, 28 de agosto de 2016

Llueve

Hay un momento
en el que declina la vida
y siempre piensas que puede ser peor.
Entonces te reconcilias con ella
y ves el aire, lo respiras
le pones color a los árboles
y el cielo se vuelve azul
y la noche llueve estrellas.
Momentos que duran el instante
que dura la vida,
y vuelve hacerse el cielo negro
y vuelve la noche a llover puñales.
Y en el declinar sigues remando
a veces contra corriente
a veces rendida al viento,
al menos para descansar,
como el que descansa sus pasos
sentado en una piedra
y vuelve a reanudar el camino.

sábado, 6 de agosto de 2016

El último encuentro

El último encuentro amoroso se produce
mucho antes del último encuentro amoroso.
(Mariana Díaz)

Debí irme aquél día que se rompió el abrazo
y se me cayeron los dedos de tus rizos,
aquél instante donde la luna  se detuvo
y cambió el rumbo de la noche.
Debí  irme cuando comencé a desdibujarme
del paisaje,
de la línea trazada de la tierra al infinito
—quien dice el infinito  dice el viaje que nunca hicimos
o aquellos  otros, donde mis huellas se perdieron
en un mapa inexistente—.
Debí salir huyendo con las pocas pertenencias
que todavía me quedaban
esparcidas por la cama y por el suelo;
los besos que aún conservaban la ilusión
de besar el tiempo y la distancia
el calor de tu cuerpo fundiéndose
en las yemas de mis dedos.
Debí irme mucho antes de empezar la batalla
mucho antes de que la verdad
quedara a la intemperie
sin una caricia que pudiera resguardarla
sin una palabra que pudiera desdecirse
sin una mirada que conservara
la luz de las estrellas.
Debí irme a tiempo, pero el tiempo no existe
cuando amas.