Gracias a todos por vuestra mirada.

lunes, 8 de marzo de 2010

Mi verdadero nombre

Hoy me dio por recordar todos los nombres que escribiste en el banco donde nos dio por pintar flechas de Cupido atravesando corazones. A un lado tus letras, al otro la sorpresa de no saber quién sería yo esa tarde. Cada día inventabas un nombre diferente para nombrarme. Canela, Lunares, Mariposa, Diamante. Zapatillas de balé, Casiopea, Londres, Primavera, Celeste. Lirio, Hierbabuena, Terciopelo, Platy, Re sostenido, As de corazones. Afrodita, Fragancia Cítrica, Brisa Fresca. Huracán, Arpa, Flauta, Amapola, Rosa. Almíbar, Chocolate, Bizcocho, Nata, Crema. Arena, Ola, Sol, Luna, Alba, Ocaso, Rubia, Morena. Princesa, Bruja, Reina, Cenicienta, Caperucita Roja, Marfil, Perla, Lluvia, Nieve, Aire, Senda… Decías que te tatuarías todos ellos en tu columna vertebral para no perder tu centro de gravedad. Fui todos los sabores, todos los olores, todos los peces de colores. Fui todas las capitales de todos tus viajes. Todas las fragancias, todas las cartas de la baraja, todas las perlas, todas las estrellas y todas las notas musicales. Fui la textura que tus manos deseaban que fuera y todas las palabras obscenas que dibujaste con tus manos y con tus labios tumbados en el banco. Fui todos los instrumentos de orquesta, todas las frutas del bosque, y todas las flores silvestres. Todos los mares y todos los amaneceres. Ríos y arco iris. Personajes de cuentos, poemas, papel en blanco. Fui todo cuanto quisiste que fuera. Todo menos quien yo era. Creo que nunca supiste cómo me llamaba en realidad, ni de cuántas letras se componía mi nombre. Creo que ni yo misma lo supe, hasta que dejaste de nombrarme.

20 comentarios:

FLACA dijo...

¡Así somos las mujeres!...Y aunque haya que hurgar mirando hacia adentro para encontrarse, a veces, tal vez lo auténtico sea que somos mil.
Un abrazo. Y feliz día.

Juanma dijo...

El final es apasionante, querida mía.
Conforme iba leyendo el texto pensaba la respuesta que me sugería y que también he encontrado en tus letras: fui todo menos quien yo era. Perfecta la conclusión.
Como perfecto el texto que reseña el engaño, el amor basado en idalismos e ilusiones vanas, el que no toma tierra para tocar y se enreda en vuelos inútiles, el que desaparece tras un nombre porque no es más que eso: un nombre...y falso.
Enhorabuena. Una vez más.

Besos.

Jesús Arroyo dijo...

Amiga mía:
Me faltan calificativos para estas letras.
¿Qué es lo mejor? dime... ¿Dejar de nombrarte? ¿Qué te dieras cuenta?
Besazos, es una entrada de nueve. El diez no existe.

andal13 dijo...

Qué belleza...

Santi el de Los Divagues dijo...

Un texto maravilloso.
Me atrevo a decir que uno de tus mejores textos.
Una belleza profunda.
Los nombres tatuados en la columna vertebral, para no perder el centro de gravedad es un hallazgo potente, una imagen bellísima de gran literatura.

Me hizo pensar en estas palabras de Clarice Lispector:

“Con todo el perdón de la palabra, yo soy un misterio para mí. Yo supongo que entenderme no es una cuestión de inteligencia sino de sentir, de entrar en contacto. Y ni yo me entiendo, pues soy infinitamente más grande que yo misma, y no me alcanzo. Pero yo estuve obligada a respetarme, por el hecho de no entenderme. ¿Qué palabra me representa? De una cosa estoy segura: yo no soy mi nombre. Mi nombre pertenece a los que me nombran.”

Santi el de Los Divagues dijo...

Pido disculpas por la pobre traducción de Clarice.

media luna dijo...

Querida Flaca: Hoy, el día de la mujer precisamente me gustaría dedicar esta entrada a todas ellas, a todas sus miles de virtudes capaces de ser tantas mujeres a la vez y tan auténticas todas ellas. Sólo apuntar que sean capaces también de ser igual de generosas consigo mismas. Nuestra generación y las anteriores fuimos educadas en la entrega y ninguna virtud llevada al extremo es buena.
Feliz día a ti también.

Juanma: Verdaderamente el amor empieza en ese idealismo de creer que el otro es todo cuanto deseamos que sea. El verdadero amor está en descubrir si lo que el otro es, nos gusta, nos basta, nos llena.
Gracias a ti, una vez más.
Besos.

Jesús: Lo mejor es cuando sientes todo eso dentro de cada letra de tu nombre. Eso es el nueve. El diez no existe. Me lo anoto.
Besos

media luna dijo...

Mi estimado Santiago: Ya sabes que tus comentarios resultan siempre reveladores para mi. Primero conocí a Clarice Lispector y ahora me regalas estas letras suyas que van más allá de su nombre y de cualquiera que se precie. Porque verdaderamente somos infinitamente más grande que lo que conocemos de nosotros mismos, y hay que aprender a respetar(se) incluso sin comprender(se). Una ardua tarea que se complica cuando se trata de uno mismo. Y de lo que ella está tan segura, yo creo que necesitaré mi tiempo para asegurarme o al menos para aceptar tanto para bien como para mal, que el que me nombra tiene el derecho adquirido sobre mi nombre. Ufff! ¿ves? A esto me refiero.
Un abrazo grande y gracias por engrandecer mi texto con tu mirada. Y la de Clarice. Todo un lujo.

José Manuel Beltrán dijo...

Realmente fascinante ese final. Soñamos con lo que queremos ser y despertamos, con la ilusión de poder conseguirlo.
No es que, al abrir los ojos, pensemos que hemos fracasado sino más bien que, dejándote llevar por tu imginación, has encontrado parte de la felicidad.
Somos soñadores incorregibles y, en ocasiones, soñamos tan profundo que ni nosotros mismos nos reconocemos.
Un besazo enorme, ciudadana prima.

SUSANA dijo...

Otra vez, tan, pero tan "Íntima" tu "Mirada" y especular. Muchos, muchos corazones femeninos se reflejan allí.

Podemos ser tantas, tener tantos nombres, metamorfosearnos hasta perdernos, y a veces no encontrarnos hasta mucho tiempo después: el maravilloso momento en que descubrimos que nuestro verdadero nombre es el único posible para nosotras.

Y allí sí, comenzar a sentir en Primera Persona y disfrutar la identidad.

Cada entrega, cada artículo es un viaje imperdible Querida Escritora y se agradece desde el único lugar posible: el corazón.

(qué mágico es ésto, mientras estás en mi espacio, yo estoy en el tuyo: sólo nos falta el café y es una Charla de Amigas en directo Jajajajajaá!)

Mil Besos Guapa y otros Mil más por todos esos exquisitos pensamientos que me regalaste hace un momento!

Rayuela dijo...

Bravo! mil veces bravo!


besitos*

marisa dijo...

Carmen, es un texto fabuloso...pleno de sensaciones, de emociones de recuerdos.Te felicito y me felicito a mí misma por saberte cerca y poder nombrarte.

Galeón dijo...

No se puede decir más con tan poco.

Vuelves a enfrentarte a ti misma, no hay tregua en tu interior, acaso nunca fuiste lo que quisiste ser, lo dudo, el tiempo engaña y deforma.

Duelen tus miedos, hacen profundos los trazos de la tinta sobre este virtual papel, no es por personalizar pero no puede escribirse sobre lo que no se siente y ahí te delatas, en algún momento fuiste todo eso.

Se puede ser muchas cosas al mismo tiempo, las personas que son grandes de espíritu como tú tienen el don de la ubicuidad (ahora mismo aunque tú no lo sepas estás aquí), de cualquier forma nunca bajes los brazos.

Fray Escoba

media luna dijo...

Siento responderos tan tarde pero por ahora estoy vestida de Cenicienta,jeje.

José Manuel: Lo malo no es soñar con lo que se desea ser sino soñar con lo que otros esperan de ti.
En cualquier caso, lo importante es soñar con ser feliz y como tú dices ojalá que al abrir los ojos, lo hayamos conseguido.
Un abrazo bien fuerte.

Susana: El café estuvo riquísimo. No hay nada como sentir su cafeína en mitad de una charla de corazón a corazón.
Un beso compañera de viaje.

Rauela: No sé cómo lo haces, pero tienes el don de no gastar palabras para llegar al corazón.
Gracias por ese aplauso.
Besos mil.

Marisa: Ya te lo he dicho muchas veces, pero te lo digo una vez más. Gracias por ser mi mentora, y por no cansarte nunca de leerme y de enseñarme.
Un beso amiga.

Fray Escoba: ¿Qué haría yo sin mi confesor particular?
No es fácil escurrirse ni zafarse de los que saben mirar con los ojos del alma. ¡Qué bonito pensar que una vez fui de verdad princesa y aire y senda...Qué bonito pensar que fui todo eso de verdad! Tus palabras acarician mi recuerdo y me animan a seguir creyendo en mi misma.
No te vayas muy lejos por si acaso.
Un beso casto.

Jorge Torres Daudet dijo...

..."Fuí la textura que tus manos deseaban que fuera..." Creo que en esta frase está contenida, a mi modo de ver, lo que en todo el texto subyace de humildad, de tristeza, de lo que fué entrega, casi sumisión... y de pronto te rebelas: "Todo menos quien era yo".
Es una redacción perfecta, y muy apropiada para la fecha en la que la publicas.
Besos.

Jorge Torres Daudet dijo...

He vuelto a leer tu texto, y ésto es en lo que me quiero corregir: este texto es poesía; poesía.

Bea dijo...

"fui todo menos quien yo era."

¡Qué golpe bajo!
Escribes de maravilla, usando todas las notas y formas Sinfonías.
Cuando estás embebida en tus letras y menos lo piensas...zasss
Viene el remate que te deja dada vuelta.
Eres una genia y todos esos hermosos nombres a los que aludes.
Mil besos mi querida LUNA ENTERA.

media luna dijo...

Jorge: Suelo responder a todos y cada uno de los comentarios que me dejan, y si aquí no lo hice fue porque lo hice en otra entrada, pero vaya mi agradecimiento igual por considerar este texto poesía.

Bea: Escuchar de tu boca la palabra Sinfonía, hace que pueda casi escucharte.
Es para mi una gran alegría saber que mis mensajes llegan.
Un beso de canela, de lunares, de mariposa...Y de mi misma.

Athena dijo...

Me ha parecido precioso.

Sí a veces no nos damos cuenta hasta que dejan de nombrarnos.

Un saludico y hasta el sábado.

media luna dijo...

Athena: Es un placer que hayas pasado por aquí antes del sábado. Yo espero escuchar tus versos en la cena.
Un beso.