Gracias a todos por vuestra mirada.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

El viaje

Prométeme que aparecerás de improviso, que me regalarás flores a mitad de una semana cuando ni para amarnos tengamos tiempo. Que me sorprenderás con tu ingenio y me sonreirás desde lejos. Prométeme que dejarás que nuestros hijos comentan locuras, que serás mi compañero en este viaje de la vida. No me prometas que estarás conmigo siempre, prométeme que seremos felices en la dicha, y que procuraremos serlo en la desdicha. No me prometas serme fiel en la salud y en la enfermedad. Prométeme que me querrás cuando esté sana y me llevarás café a la cama cuando esté enferma. No me prometas fidelidad en las alegrías y en la penas, que en las alegrías todo cabe, y dejemos las penas para cuando vengan, que con ellas nunca se sabe. No me jures fidelidad. Déjame seducirte con mis labios en el borde de mi vaso. Sedúceme en una fiesta por debajo de la mesa. Acaricia mi cuerpo con tu mirada y no te olvides de mandarme señales. Júrame amor eterno o amor en todo caso. Júrame que me amas ahora. Con eso me basta para emprender el viaje.

viernes, 18 de diciembre de 2009

A todos...

Queridos amigos y familiares. Nunca he celebrado el cumpleaños de mi blog, porque como el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo, yo también prefiero celebrar los 364 días de no cumpleaños. Todos esos días en los que os encuentro entre mis palabras y las vuestras. Todos esos días en los que me hace tan feliz vuestra presencia. Sin embargo, no sé si coincide con la Navidad, siento que he de abriros mi corazón. Y creo que ha llegado el momento de confesaros que soy una adicta. Soy adicta a vuestra presencia virtual y no virtual, porque todos somos susceptibles de ser corpóreos, jaja. Soy adicta a vuestras vidas, y me preocupa que cualquiera de vosotros lo estéis pasando mal. Unas veces se nota por lo que se escribe, otras por lo que no se escribe. Otras porque hace tiempo que no pasáis por mi casa a tomaros un café con palabras. A veces porque el tiempo no alcanza, a veces porque no alcanza el ánimo. Da lo mismo, os quiero igual, os pienso, os llevo en mi corazón. ¡FELIZ NAVIDAD A TODOS! Y ya puestos, que la creatividad nos acompañe en el año que comienza. Que los propósitos dejen de serlo, que surjan otras metas, que no falte la ilusión, la esperanza, el recuerdo.

Y antes de enviaros mil besos, dejadme que os felicite la navidad con uno de mis textos. Pensé en todos vosotros al escribirlo.

Mil besos.

En cuerpo y alma.

Me derramo en cada gota de agua, en cada gota de vino, en cada gota de sangre. Me derramo lo mismo ante un pájaro o una gaviota, una tortuga o una liebre, un verdugo o una víctima. Me derramo lo mismo en una estrella que en una ola. Da igual. Me derramo lo mismo. En alma y cuerpo.



viernes, 11 de diciembre de 2009

Embrujo

Cada palabra tuya, me da aliento. Cada palabra que me dices me hace creer en el futuro. Sentir que la magia sigue existiendo, que es cuestión de probar distintos hechizos, que un día volveremos a descubrirnos y enamorarnos de nuevo. Cada palabra se convierte en un aguijón o en un azucarillo, depende. Todo depende. Porque es importante cocer las palabras a fuego lento sin olvidar nada, meterlas todas en una olla, con un susurro, con una pizca de canela, una avellana, que por algo algunos pueblos las colocan en un cestillo bajo la cama. Un poco de menta, un poco de muérdago, para ahuyentar los demonios. Que no falte la pimienta, ni los dátiles sagrados de los moros. Aguacate, chocolate y pipas de calabaza. Dientes de león para restablecer las fuerzas y frutas como la cereza, la fresa o la frambuesa. El puchero se debe remover a dos manos. Y cuando todos los afrodisíacos queden bien mezclados y su aroma ascienda de las brasas, pronunciar otras dos palabras mágicas, mirarse a los ojos, bailar sin descanso, beberse dos vasos de embrujo, juntarse en un cuerpo, besarse en los labios, acariciar los cabellos, humedecer el deseo, olvidarse del mundo, revolcarse en la arena, intercambiar los sueños. Tomarse otro vaso de embrujo si es necesario, hasta que los suspiros alcancen las nubes, el aire se agote en los pulmones, y la semilla se derrame justo cuando el sol anuncie el día.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Ciegos

Me siento como una ciega intentando palpar tu rostro en la oscuridad. Palpar tu cuerpo tantas veces soñado. Mis manos se extienden para buscar tu cercanía y no encuentro sino aire entre tu espacio y el mío. Sólo un vacío sin sombras precisas. Una oquedad inquietante de contornos inexistentes, a los que trato de dar vida en mitad de una noche. Te nombro a ver si con mi voz te encuentro, y la oigo recorrer la habitación chocando con los muebles y volver a mi garganta seca. Y te llamo agitando mis brazos como para que vengas, como señalándote el camino de regreso. Pero tú tampoco me ves. Quizá los dos estemos ciegos.

martes, 1 de diciembre de 2009

No pares.


No pares, no pares, no pares. No pares de decirme cosas bonitas. Dime que me quieres, que soy tu princesa, que me amas en todos los momentos del día, que me piensas en tu oficina, que me ves en las sombras. Dime que me ves por todos lados, que sólo deseas mi compañía. Dime que me quieres al despuntar el sol y vuélvemelo a decir cuando se ponga. Y mañana dímelo otra vez. Dímelo todos los días. No escatimes en detalles, y sorpréndeme con el último libro que ya me leí, y felicítame por mi cumpleaños aunque sea tarde. Invítame a cenar en un restaurante. No importa cómo se llame. Recuérdame que soy bonita, que me queda bien el traje, que marca mi cintura y mis caderas y que te excita mirarme. Recuérdame que la cocina es un lugar especial y que la alcoba lo es aún más. No te olvides de regalarme flores, eso nunca, Si puede ser con cartelito innovador, mejor aún. Olvídate de los lunes y de los martes y de los miércoles, y hazme el amor como si fuera viernes. No olvides decirme que me piensas y que me he colado en todos los rincones de tu existencia. Que necesitas de mi, y que te ame más que a nadie y que confías y que gracias y que perdones, y que no habrá nunca nadie que te pueda hacer sentir lo que te hago sentir yo. Que me esperas, que estás, que estoy, que somos, que existimos... Que te gustan mis ojos, mi boca, mis manos. No pares, no pares, no pares. No pares de decirme que me quieres mientras dure la vida, porque sé que si te olvidas, yo no podré olvidarte, y me pasaré la vida echando de menos nuestras noches. No pares, no pares, no pares. Ahora prefiero no pensar en nada. Ahora no. Ahora no hace falta que hables.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La cuenta atrás.

He muerto tantas veces, que ya “no queda más cera que la que arde”. Creí que iba a aprender a bien morir, pero fíjate tú por dónde, aprendí a bien vivir.

Ya no quiero morir más veces que la estricta y necesaria muerte. Hasta entonces, espero beberme la vida entre sorbo y sorbo de risa o de lo que se tercie.

Descontados ya los años, calculo que me queda… lo que se me resistió en otras muertes. Tiempo para confiar. Tiempo para amar. Me dará tiempo a reír y a llorar de felicidad, que de penas ya me morí muchas veces.

Y miraré de frente el amanecer sin deslumbrarme, que ya me cegó sin ningún pudor en tiempos ha. Y dejaré que las olas del mar mojen mis pies, sin arrastrarme bajo su piel. Y brillará la luna, y seguiré escribiendo versos como éstos, espero que mejores, hasta que me llegue el día.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El nudo en el ombligo

Me evocas todas las cosas como a Machado las moscas. Me evocas los primeros corazones pintados en la pared. Las primeras cartas que escribí. El diario escondido, la infancia. Cortarme las trenzas, vestirme de mujer. Los parques y los atarcederes. Los robles y los sauces llorones. El tacto y el contacto. Me evocas las caricias robadas y todo el amor que cabe en un beso apasionado. El nudo en el ombligo, y la vida entera por delante. Me evocas las ganas de estar enamorada.

martes, 10 de noviembre de 2009

La luna

Las olas arrastran
el reflejo de la luna
hasta la orilla mansa.

Pero ella se escapa. Se escapa…

En un instante insobornable
vuelven las olas
con su murmullo insondable
salvando su imagen.

Pero ella se escapa. Se escapa…

Y cada vez con más furia
las olas retroceden y avanzan
atrapándola en su vaivén
para que descanse.

Pero ella se escapa. Se escapa…

Desaparece y crece
se disfraza entre la nubes
se nubla, se esconde, brilla.

Y las olas incansables
la buscan cada noche
para mecerla en sus crestas
Y llevarla a la orilla.

Pero ella se escapa. Se escapa…

Y cuando al amanecer
parece rendida a su suerte
entre los saltos de espuma
se desvanece...

Y se escapa, Se escapa…


Epílogo

Juguetonas, inquietas, salvajes, dóciles, apremiantes, sin prisa, rugientes, susurrantes, espumosas. Solidarias en un mismo fin sin saberlo siquiera, arrastran la luna en sus miles de gotas para llevarla a la orilla. Y ella tranquila se deja hacer y cualquiera que no la conozca, podría pensar que se ríe del poder magnánimo de las olas.

domingo, 25 de octubre de 2009

Nada es para siempre

Un miércoles por la mañana acudió al lugar donde se veían a escondidas. El picaporte crujió y B sintió como si hiciera mucho tiempo que alguien hubiera pasado por allí.
Al entrar absorbió todo el olor de su ropa de trabajo., el sudor dulce que envolvía su piel y toda ella mojada al salir de la ducha. B no podía esperarle y le seguía hasta el baño para secar con su lengua toda la humedad de su cuerpo. Antes de llegar a la cama ya habían copulado dos veces entre el pasillo que separaba ambas estancias. Después jadeaban juntos sobre las sábanas y volvían a olerse. Y así era por siempre, cada miércoles en distintos rincones de la habitación, hasta que no les quedó ninguno. Hasta el día que abrió el picaporte y sintió como si hiciera mucho tiempo que alguien hubiera pasado por allí. 

domingo, 11 de octubre de 2009

La poesía...

Es poco, pero es algo.
Si supiera dónde está ese lugar donde la vida rima en verso, seguramente iría a su encuentro. Si supiera cómo llegar hasta allí, estaría dispuesta a escarpar las montañas más altas, a adentrarme en las sendas más oscuras, donde nadie antes hubiera pisado. Si supiera dónde está ese lugar donde la poesía se junta con la vida, estaría dispuesta a escarbar con mis propias manos la tierra para encontrarlo, a bucear en las aguas profundas de lo desconocido. Si supiera…No dudaría tanto cuando escalo, cuando camino, cuando escarbo, cuando buceo. Si lo supiera de cierto, tal vez la poesía perdería su encanto.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Quietud

Quieto el aire,
quieta la montaña.

Quieto todo.

Quieto el mar,
las olas quietas.

Quieto todo.

Quietas las nubes,
el cielo quieto.

Quieto todo.

Quieto el tiempo.
El reloj detenido
en un instante.

Todo quieto.

Quieta la luna y el sol,
quieto el universo,
quieta yo.

Todo quieto.

Quieta toda inquietud.
Sólo la paz
invadiendo la quietud.

jueves, 30 de julio de 2009

Tras la ventana

...Espero un día abrir de par en par la ventana.


Hoy te vi pasar bajo mi ventana. No podía quitarte la vista de encima, acariciar con mis ojos cada letra de tu nombre sin poder llamarte. Mi cuerpo carecía de voluntad, como si perteneciera a un universo diferente. Como si tuviera vedada la mirada misma, como si necesitara tu permiso para mirarte. Detrás pasó la vecina, ya sabes, "la cotilla", y miró hacia arriba un instante, como si supiera que tras las cortinas alguien observara la calle. Me saludó por mi nombre y yo hice un ligero movimiento de cabeza, sin querer parecerme a ella, y cerré las cortinas antes de saber si tú al menos alzarías los ojos para saludarme. Ya sabes, antes la duda que la certeza de haberte perdido para siempre. Ese haiku de Benedetti donde la esperanza es la peor de las muertes.

domingo, 19 de julio de 2009

En todas partes

Te veo en todas partes. En las hojas de los árboles, en las nubes blancas, en las nubes negras. Te veo en la luna llena y en la luna nueva. Te siento en la lluvia y en el viento, en el agua y en la arena. Te escucho en cada nota y te saboreo en cada copa. Te fumo en mi cigarro, te pienso en mitad del ruido y en mitad del silencio, en la luz del día y en la oscuridad de mi pensamiento. Te veo en los ojos que me miran, en las voces que me hablan, en las manos que me tocan. Te muerdo a bocados pequeños en la fruta jugosa. Te llevo conmigo en cada viaje al recuerdo, en cada viaje al olvido. Acaricias mis sueños. Los conviertes en ciertos. Te siento en el latido de mis dedos que te escriben. No puedes evitarlo. Y yo no quiero.

jueves, 25 de junio de 2009

Palabra de piedra

Mi pena es hoy no poder moldear la palabra. Sentir que se ha convertido en piedra, que ninguna caricia la cambiará ya de forma. Será de piedra para deleite del martillo y el cincel y mis dedos no podrán volver a tocarla para retocarla y desdoblarla y exprimirla y agrandarla y adornarla, y desnudarla  acompañarla y devorarla y volver a hundir mis yemas en el centro mismo de sus tripas hasta trascender el sentido más allá de sus letras. Será ya para siempre una palabra de piedra al antojo de lo que tú quieras hacer con ella. 

jueves, 18 de junio de 2009

Tus besos

Me gustaron tus besos. Quizá porque fueron los primeros de una noche interminable. Quizá porque sabían a ron y a deseo. Porque se atrevieron a lo que no se atrevieron otros. Quizá porque los susurraste sin hacer preguntas ni esperar respuestas. Porque los pusiste en mi boca sin que yo te los pidiera. Porque supiste esconderlos perfectos en el contorno de las luces indiscretas. Porque sí. Porque los besos siempre son deliciosos o así deberían serlo.

jueves, 4 de junio de 2009

No volveré a nacer

No volveré a nacer. No volverás a pedirme que te ame, ni me amarás nunca más. No volveré a escuchar tu aliento en mi oído, ni a sentir tus manos en mis rodillas intentando abrirse paso. No volverá a sonar el hombre al piano, ni volverás a desabrochar los botones de mi blusa, ni a mirarme dentro de los ojos. No volverás a permitir que te diga "no" una vez más, porque una fue bastante. No volveré a nacer para poderte decir "sí". "Ahora sí". La música sigue sonando.

lunes, 1 de junio de 2009

Pensamiento

He escrito muchos futuros que nunca fueron presentes. Ayeres que hoy resultan diferentes a lo que fueron entonces. Presentes que duran apenas un instante. Mañana está muy lejos.

domingo, 24 de mayo de 2009

Palabras versus silencio


En los silencios cabe todo. Será por eso que prefiero la palabra. En todas sus formas. Redondas, cuadradas, con aristas, suaves, bellas, agrias, feas, obscenas, preciosas, con música sin música. Incluso en Morse llegado el caso. Pero palabras al fin y al cabo. Palabras para llenar los silencios y no dejar que la imaginación gane la batalla. Palabras. Palabras que nos acerquen a la verdad. O a la mentira. Palabras que puedan dar la cara y batirse en duelo y no esconderse en ese silencio cobarde donde todo vale. En ese silencio donde sólo cabe uno mismo.

martes, 19 de mayo de 2009

Mario Benedetti.


No encuentro mejores palabras que sus poemas. Chau Mario.



ADIOSES


Despedirse del mar es demasiado

decirle adiós al cielo ya es más fácil

siempre hay ciertos adioses que hacen fila

esperando el llamado de la mano

la única que sabe despedirse

como lo saben todos los pañuelos


adiós al frío al hambre a la codicia

adiós a Dios patrono de las guerras

adiós a los amores sin historia

bienvenido el amor casi perpetuo

analfabeto en cada despedida


adiós adiós adiós adiós estamos

siempre diciendo adiós a algo a alguien

nadie puede vivir sin sus adioses

y se obliga a cargar con ese fardo


adiós al sueño de los invencibles

al deseo que vibra en otros muslos

al faro que por fin está apagado

como una linterna de bolsillo


adiós a los campeones jubilados

a las llaves sagradas que se pierden

a los silencios de los vertederos

y a los escandalitos de la infancia


lo cierto es que de veras bien de veras

sólo existe un adiós defenitivo

pero esa mole quieta y sin remedio

no es adiós a la vida/es sólo un chau.


-Mario Benedetti-


SIN TIMBALES


Es tan molesta la conciencia

con sus reproches que uno a veces

le pide un poco de clemencia


uno conoce el esperpento

que crece dentro de uno mismo

como si fuera un sentimiento


de la tristeza hasta la euforia

del atributo a lo heredado

queda un reflejo en la memoria


y uno avanza malherido

independiente de su cuerpo

y dependiente de su olvido


y así nos vamos sin timbales

y sin apuro porque nunca

nos sedujeron los finales.


-Mario Benedetti. -

sábado, 16 de mayo de 2009

La manzana prohibida y el paraíso perdido.



— ¿Es todo?
— Es todo.
Ella cubrió con la sábana su cuerpo desnudo, como si acabara de morder la manzana prohibida y cayera en la cuenta que el paraíso había desaparecido. Los pájaros ya no cantaban y el aire se hizo tan denso que le costaba respirar. Mientras, él se abrochaba los botones de su camisa con una increíble destreza. Como si hubiera mordido ya muchas manzanas prohibidas.

domingo, 10 de mayo de 2009

Inverso

Te observaré desde la orilla, en la línea infinita  que une el cielo con el mar. Y te irás adentrando mar adentro y me iré alejando a tierra firme, hasta perder de vista la orilla, hasta perder de vista tu imagen, hasta perder de vista el  horizonte.

lunes, 4 de mayo de 2009

A solas

A solas los dos, pero a solas del todo, solos completamente. Solos sin casa, sin ropa, sin recuerdos, sin papeles. Solos entre cuatro paredes. Sin muebles, sin platos, sin nevera, sin foto de bodas, sin hijos, sin padres. Solos una tarde. Sin reloj, sin hora, sin sol. Solos, desnudos, sin testigos, sin futuro. Sólo tu deseo y el mío. Tu lenguaje y mi oído. Mis besos, los tuyos. Tus manos, mi cuerpo. Solos en un cuarto improvisado. Solos de nosotros mismos. Como si fuéramos otros. Tú y yo, y el deseo.

sábado, 2 de mayo de 2009

Idea Vilariño. Hasta siempre.


Con este poema conocí a Idea Vilariño através de los divagues de Santiago, y con este poema quisiera ofrecerle toda mi admiración y mi cariño a Ella, y a quienes la conocieron y la quisieron.


YA NO


Ya no será,

ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa, no te tendré de noche

no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui

por qué me amaron otros.


No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca

ni si era de verdad lo que dijiste que era,

ni quién fuiste, ni qué fui para ti

ni cómo hubiera sido vivir juntos,

querernos, esperarnos, estar.


Ya no soy más que yo para siempre y tú

Ya no serás para mí más que tú.

Ya no estás en un día futuro

no sabré dónde vives, con quién

ni si te acuerdas.


No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.

No volveré a tocarte. No te veré morir.
(Idea Vilariño)

martes, 28 de abril de 2009

Los siete pecados capitales.


Mi madre iba deslizando poco a poco todo su saber en las cosas cotidianas. Nos sentaba en sus rodillas cuando queríamos pelearnos con alguien para vengar una ofensa y trataba de calmar nuestro enfado porque la ira formaba parte de los siete pecados capitales. Los aprendimos todos. A mi me parecía mucho más difícil cumplir con ellos que con los diez mandamientos. De los capitales se desprendían los veniales. Eran demasiados para poder recordarlos, pero los veniales tenían la ventaja de que podías arrepentirte de ellos sin necesidad de confesarlos.
“La soberbia” era el principal de todos. Abarcaba la desobediencia, la altanería, la presunción, y la ambición. Mi madre trataba de combatirlo enseñándome a ser humilde. Todavía queda mucha soberbia en mi naturaleza, pero la humildad siempre me acompaña. Mi madre se empleó a fondo en desarrollar esta "virtud".
“La pereza” es el más metafísico. La ociosidad que se desprendía de este pecado capital, es algo que mi madre no nos permitía y siempre encontraba algo para que estuviéramos ocupadas. Es uno de los placeres que nunca se permitió a sí misma.
“La avaricia” sólo me preocupaba cuando quería conseguir lo que mi hermana tenía, pero ella casi siempre me liberaba de mi pecado prestándome sus cosas. La tacañería, el fraude, el perjurio y el robo eran los pecados que se desprendían de éste, pero eran demasiado adultos para que yo pudiera caer en sus garras.
Con “la gula” nunca tuve problemas. A penas si comía lo justo para sobrevivir. Nunca tenía hambre, y mi madre perdía los nervios cuando no me comía la comida. También era pecado tirarla. ¡No quiero ni pensar en las personas con trastornos alimentarios!
“ La ira” no me asustaba en demasía. Era una palabra demasiado grandiosa, y yo pensaba que nunca podría enfadarme tanto como para llegar a sentirla. Sus hijos son la venganza, las riñas, y las disputas. Las peleas con mis hermanas eran tan cotidianas que no reparaba en ellas como si fueran pecado. Dice un proverbio chino que cuando cometes tres veces seguidas un pecado, empiezas a considerarlo lícito. Mi madre también lo decía y por eso reparaba siempre en lo auténticamente inadmisible. La venganza era una de ellas. Nos decía que el mayor desprecio era no hacer aprecio. Yo pensaba que se pecaba igual, porque mi hermana se enfadaba mucho cuando quería discutir y no encontraba con quién, pero mi madre insistía en sus refranes. “Dos no riñen si uno no quiere”. Realmente era difícil, pero era una manera de mantener a raya a los pecados capitales.
“ La envidia”. Es el pecado que más daño hace al que la siente. Desear los bienes de otros debe ser una tortura que te impide alegrarte de los tuyos. Además tiene su parangón en el décimo mandamiento.
Y por último “la lujuria”. A mí me sonaba como la culminación del sexto y el noveno. “No cometerás actos impuros”. “No tendrás pensamientos ni deseos impuros”. Cuando preguntaba qué era impuro, me respondían que algo malo. La respuesta no era muy aclaratoria, pero mi instinto me decía que tenía algo que ver con el sexo que se esconde entre las piernas.
A mi madre la educaron bajo la sombra del pecado y la penitencia. Con su velo negro, su rosario en la mano y el miedo pegado en sus talones. Desde los confesionarios salía la voz que guiaba a las mujeres por el camino de la abnegación, el sacrificio, y por supuesto la insatisfacción. El hombre parecía exento del pecado y desde luego de cualquier penitencia. Mi padre blasfemaba sin ninguna consideración, incluso creo que cuanto más irritaba a mi madre, más necesidad tenía de recurrir a los santos. Los nombraba a todos. No dejaba a salvo a ninguno. Es como si estuviera convencido de que entre todos le habían robado a su mujer. Los consejos que salían del confesionario apuntaban directamente al pecado del placer, por el placer. Si se hacía con amor, sería lícito siempre y cuando no se tomara ninguna medida para evitar las consecuencias que se pudieran derivar de la unión de dos personas. Con tanto velo y tanto manto no debió ser fácil desnudarse del todo.
Para mí la mayor bendición fue entregarme a los brazos de mi primer amor, introducir su cuerpo en el mío, besar cada poro de su piel, lamer su impureza con mi lengua y dejar que me poseyera entera hasta que el pecado, se convertía en un éxtasis que me acercaba al cielo más que ninguna otra experiencia religiosa.

domingo, 26 de abril de 2009

Decíamos ayer...




En realidad el tren no llegó muy lejos. Cuando me di cuenta iba montada en uno de esos trenes de feria que dan vueltas y vueltas y a la segunda ya sabes que todo volverá a empezar y acabar en el mismo punto de partida o de llegada. Eso sí, el recorrido estuvo lleno de subidas y bajadas como si se tratara de una montaña rusa. Sentía la emoción de subir como si fuera a tocar el cielo y justo cuando alzaba la mano, comenzaba un frenético descenso que consumía toda mi adrenalina. También atravesé algún que otro túnel, pero sólo el primero me dio verdadero miedo. Después de varias vueltas, decidí bajarme y regresar a pie. Es por eso que he tardado tanto.
La próxima vez viajaré con una compañía de fiar.

jueves, 26 de marzo de 2009

Pausa () Paréntesis

A veces hay que irse para volver. Vaciarse para poder llenarse de nuevo.

Esto no es una despedida. Es un hasta luego. En estos nuevos mundos las distancias no existen. ¡Qué bueno! Emprendo viaje. Cuando me sorprenda la noche, albergaré mi cuerpo entre vuestras letras, y continuaré camino al amanecer. Ya os contaré a mi vuelta. No llevo mapas, ni sé cuánto tiempo estaré fuera. O dentro (según se mire). Sólo sé que ya estoy en la estación esperando el tren que ha de traerme de regreso.

Me voy con la soledad de mis palabras y la compañía de las vuestras.

...El tren se ha puesto en marcha...

Besos.

martes, 17 de marzo de 2009

Sin respuestas

...¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá. "¿Por qué no lloré yo?
(Gustavo Adolfo Bécquer)

Quizá tú no te preguntes por qué, porque sepas que la respuesta es no hacerse preguntas.
Yo seguiré preguntándome eternamente si todavía estarías conmigo si no me hubiera ido. Si hubiera estirado el último abrazo unos años más, si hubiera esperado que llegara tu beso, si hubiera seguido soñando que llegaría. Y me seguiré preguntando eternamente si me quisiste tanto como decías. Si se puede dejar de querer, o si se puede no dejar de hacerlo nunca.

jueves, 12 de marzo de 2009

Diario de papel


Siempre supiste todo cuanto pasaba por mi mente y por mi cuerpo. Eras mi fiel confidente. El único. Mi compañero. Sólo tú sabías de mis grandes y no tan grandes amores. Sólo tú conocías con quién dormía al caer la tarde. Sólo tú y nadie más, podría descifrar mis versos, el sonido íntimo del placer, el lugar exacto en el que existía, la presión justa, el momento más ardiente, el número de caricias por cada palmo de piel, los besos que medía... Sólo a ti confiaba cada nombre distinto con el que nombraba la luna y nombraba las mareas y las tormentas y los torrentes que discurrían cada noche por cada rincón oculto de la madrugada. Sólo tú escuchabas las palabras que se deslizaban bajo las sábanas, los suspiros que entregaba, los gemidos que arrancaba mi garganta. Solos tú y yo al final del día. Paciente, abriendo de par en par tus páginas para llenarlas con mi tinta. Siempre dispuesto a secar mis lágrimas, a dejar vaciar mi alma de palabras, a juntarlas una tras otra sin aliento y sin pausa. A veces hasta te quedabas dormido entre mis faldas y yo te acariciaba infinitamente, eternamente… y te daba las gracias. ¡Cuántas páginas hemos llenado juntos! ¡Cuántas fantasías derramadas! ¡Cuantos sueños, cuánto amor ha cabido!
Hoy ya, tan solo escribo en un diario de papel.

viernes, 6 de marzo de 2009

Te deseo

Te quiero, te deseo
Me gustas, te deseo
Te pienso, te deseo
Te añoro, te deseo
Me encantas, te deseo
Me llenas, te deseo
Te suspiro, te deseo
Me fascinas, te deseo
Te admiro, te deseo
Te sueño, te deseo
Te amo, te deseo
Soy tuya. Te deseo.

miércoles, 25 de febrero de 2009

En el umbral

Empaqueté lo esencial. Unos cambios de ropa y una bolsa de aseo. Lo demás, lo imprescindible, no cupo dentro. Tuve que cargarlo directamente entre mi espalda y mi pecho. Otro fardo más de lo inevitable, lo cargué sobre mis hombros. Quizá por ello en el espejo de la entrada, ahora el de salida, noté como si mi aspecto fuera el de una anciana prematura. Levanté del suelo el equipaje. Lo noté ligero, y sin embargo, mi cuerpo se venció por completo al cruzar el umbral.

sábado, 21 de febrero de 2009

Premio Palabras como rosas.


Pues es un placer recibir un premio de un amigo de palabras como Antonio Castellón. Es el premio a poder reconocer parte de mi en sus cuadernos. El premio a poder compartir otras miradas, de seguir descubriendo otros mundos. Cada vez que le leo, mis cinco sentidos se ponen en funionamiento. Ninguna de sus entradas me deja indiferente y me gusta el ejercicio de reflexión al que me obliga él y sus comentaristas. El mejor premio fue descubrirle. Gracias Antonio desde aquí por compartir mis miradas íntimas.

Lo bueno de estos premio que se conceden entre amigos, es poder acercar a los demás esas otras lecturas a las que nos entregamos. Hoy debo citar siete de ellas. Todas mis lecturas están presentes en “mis otros mundos” pero quisiera hoy, hacer mención también a nuevas miradas y aprovechar la libertad de elección para incluir a los amigos de siempre, que no pude incluir en el premio que me dedicaron entre mujeres “Caminemos juntas”. Espero que disfrutéis tanto como yo de estos maravillosos mundos.

Olvidos y recuerdos http://olvidosyrecuerdos-juanma.blogspot.com/
Goliardos en la ruta http://goliardicayapolinea.blogspot.com/
El cristal con que se mira
http://elcristalconquesemira-rossana.blogspot.com/
Aguas abajo http://aguasabajo.blogspot.com/
Bote en turquesa http://marcelomunch.blogspot.com/
Figchen http://figchen.blogspot.com/
Descarga http://anonimadescarga.blogspot.com/

Sea como sea, creo que los premios no son sino una oportunidad más de estrechar lazos.

Un abrazo enorme que abarca a todos los otros mundos que están en éste.

sábado, 7 de febrero de 2009

La duda

…Quizá se espera a que ella (la sospecha) también se convierta en pasado, en algo venial o ingenuo y que nos hará sonreír acaso.
Javier Marías (Corazón tan blanco)

Me quedo con la pregunta virgen. No quiero respuestas. Ni falsas ni sinceras. No sabría distinguirlas. Seguiría la dirección de tus ojos, los gestos de tus manos, el movimiento de tus labios que se abren y se cierran y se aprietan el uno junto al otro reteniendo el aire de un pecado inexistente o quizá latente. Escucharía el timbre de tu voz y en cada tono buscaría la sospecha agazapada. No podría creerte ni dejar de hacerlo si te atrevieras a responderme. Y tras preguntar, tras preguntar habría desvirgado para siempre la duda que habría de salvarme de la certeza.

viernes, 6 de febrero de 2009

Por los jardines blancos

En la sala de visitas te presto mis recuerdos. En tus ojos veo el olvido de tu vida, el olvido de la mía. Recorremos los jardines blancos repasando el pasado. Hacemos recuento de los años que has vivido, de los hijos que has tenido, de los nietos que no ves y yo te engaño, porque por algo el tiempo es ahora tu aliado. Toco tus pendientes de coral y te cuento su historia una vez más. Te sujeto por el brazo y noto tu peso flotante y te digo: “cuidado, levanta el pie no vayas a tropezar”. Y regresamos haciendo el mismo recorrido, y me haces las preguntas de siempre y yo te respondo con mentiras para disfrutar de tu sonrisa. Para avivar tu memoria hablamos de fechas y nombres. Pronuncias insegura el mío con una sonrisa incierta que a mi me parece cómplice. Y entonces…Entonces suena la hora, y vuelves a sonreír ausente. Miras el reloj como si cada minuto contara, como si temieras despedirte para siempre. Tu memoria te abandona, a mí, la mía me duele. Te beso de repente en tu carita llena de surcos vivientes, y me sabe a los besos de la mujer que has sido siempre.

martes, 3 de febrero de 2009

A Marisa Peña


No sé si entendí bien las bases del concurso, pero me pareció que debía dedicar un tema a la persona que me concedió el galardón "Caminemos juntas" . Sea como sea, lo tenía pendiente y ahora me pareció un buen momento. También debía poner su enlace, pero ya todos conocéis sus maravillosos versos.

Todavía no he visto tus palabras bailando en tus ojos. No las he escuchado de tu voz, ni las he visto adornadas con la silueta de tu cuerpo. No he olido los versos que has escrito, ni sé si en tu pecho encontraré clavadas las espinas de las rosas a las que cantas. Sólo sé que te esperaré en la esquina y te distinguiré entre la gente. Porque tanta belleza, seguro se desborda de las mangas de tu abrigo. No llevaremos un libro bajo el brazo, ni un clavel en la solapa, ni un pañuelo rojo. Seguro nos bastará con mirarnos para reconocer esa voz que me despierta cada mañana al leer esos versos que llenan de poesía el día.

domingo, 25 de enero de 2009

Con el tiempo suficiente...

Porque es suficiente con que uno deje de amar para convertir el amor eterno en efímero, el amor en desamor, la ilusión en desilusión, y la vida en un infierno. Pero el tiempo lo cura todo. Incluso los desengaños, o eso dicen...

No fueron suficientes todas las ganas de amarnos. Ni todas las risas, ni todos los llantos. No fueron suficientes todos los poemas que escribimos en servilletas de papel, ni los corazones dibujados en la pared. No fueron suficientes las notas arrancadas a las teclas del piano acariciando todos los sentidos. No fueron suficientes nuestros suspiros mezclados con el sudor de nuestros cuerpos desnudos. No fueron suficientes entregarnos a las lunas crecientes y menguantes, ni la luna llena envolviendo y deslumbrando nuestros placeres más ocultos. No fue suficiente decirnos “te amo” en la mañana, en la tarde, y en la noche. No fue suficiente el tiempo que robamos a nuestro quehacer diario, ni llevarte en el pensamiento a cada minuto, ni escapar de las miradas, ni escondernos, ni exponernos, ni soñar con ser posible. No fue suficiente que el amor fuera inocente como todos los amores deben serlo. No fueron suficientes las renuncias ni los proyectos, ni los rezos y las velas a todos los santos que no están para estos menesteres. No fueron suficientes las promesa hechas de lino, ni los años que jugamos a ser felices. No fueron suficientes los hijos que no tuvimos ni tendremos. No fue suficiente llamarte a gritos, ni apelar a los recuerdos, ni suplicar a tu olvido. Sencillamente me olvidaste, como yo te olvidé, con el tiempo suficiente.

lunes, 19 de enero de 2009

Lágrimas y Llantos

No todos podemos llorar tan bien como Oliverio Girondo, pero cada cual, llora sus lágrimas.

Nunca creí poder llorar como lloran las rocas duras y húmedas. Llorar como lloran las nubes negras, desafiantes y amenazadoras. Llorar como los ríos que confunden sus aguas turbias con lágrimas limpias. Llorar como lloran los cristales en una tormenta. Como las olas que arrastran todos los llantos vertidos en los mares desde todas las orillas. Nunca creí poder llorar todas las lágrimas del mundo. Los llantos más amargos de las madres y los padres con sus hijos muertos en sus brazos. Las lágrimas del combate de vencedores y vencidos. Las que se lloran por los rincones y se llenan de polvo y vuelven a llorarse llenas de barro. Llorar y no poder hartarme. Llorar a sacudidas, llorar por los niños muertos de hambre, de frío, de sangre. Llorar con las uñas clavadas en la alambrada. Llorar hasta deshacer los muros. Llorar piedras y llorar balas hasta explotar en los ojos las lágrimas. Llorar por los míos y los otros. Por los muertos y los vivos. Llorar llantos de amores también. Lágrimas saladas que te tragas y vuelves a llorarlas. Llorar como llora el rocío, como lloran los Polos que las esconden en el hielo y se quedan para siempre congeladas de frío. Llorar a gritos, en silencio, a escondidas, a plena luz del día. Llorar sin lágrimas. Llorar hasta rendirme. Y volver a empezar a llorar. Llorar como un niño sin motivo. Llorar de rabia, de impotencia, de nostalgia. Llorar los recuerdos borrados por las huellas del olvido, y llorar el futuro. Llorar por los ojos, retorcer el pañuelo y llenar un pozo vacío. Llorar de dolor hasta empaparlo, hasta que deje de doler y seguir llorando todas las lágrimas que aún quedan por llorarse hasta el fin del mundo.

martes, 13 de enero de 2009

Las palabras.


Hoy me han abandonado las palabras. Estaban ya demasiado gastadas. Se estrellaban contra las paredes. Se juntaban sin ganas en un último intento por susurrarlas de nuevo. Pero se rindieron. O se rindió el aire necesario para pronunciarlas. Hace tiempo que no me atrevo a pronunciar ninguna. Tengo miedo que se hagan daño. Tampoco las escucho. Y mira tú, que las echo de menos a todas. Tanto que he empezado a buscarlas dentro de tus ojos, en los álbumes de fotos, en el teléfono quieto, en el sonido de los cubiertos chocando con los platos. Las busco en la música que suena de fondo, en los posos del café, en las sobremesas de comida. Las busco entre tu ropa colgada en el armario, en la almohada, en la mitad vacía de la cama. Las busco en una caricia impulsiva, en una sonrisa inesperada, en una mirada furtiva. Las espero como si pudieran surgir de tus manos, de tu espalda. Las ansío desde el amanecer oscuro hasta la noche vestida de gala.