Gracias a todos por vuestra mirada.

martes, 22 de junio de 2010

Distintas muertes



Siempre que imagino la muerte, imagino más la vida sin la vida del amante, del amado, del padre, de la madre…Y lo peor de todo, sin el hijo. Imagino un cadáver expuesto tras los cristales. La gente que lo mira desde afuera y los que le lloran desde dentro sin poder contener todo el dolor que abarca a penas unas pocas horas de ausencia, augurio de los meses y los años que pasarán contenidas en esos mismos ojos que ahora lloran. Imagino que el teléfono no suena, que no llaman a la puerta con sus dedos esos muertos expuestos. Yo ya he dejado dicho que cierren la compuerta. Que recuerden mis ojos vivos y mis manos tocando y escuchen mi risa a través de los oídos de la memoria. He dejado dicho que me quemen en el crematorio, eso sí, después de aprovechar mi cuerpo, si es que queda algo de provecho. No digo que no me lloren porque yo misma no podría cumplir esa promesa. Y todo lo imagino sin querer imaginar, sin poder evitar llorar antes de que ocurra lo que es inevitable.

Lo que nunca puedo llegar siquiera a imaginar por respeto a los que lo sufren, son esos cadáveres apilados a los que nadie reconoce. Esos que no mueren porque son matados. Esos que Rulfo y García Márquez exponen colgados de los dedos gordos de sus pies amoratados. Esos cuya sangre chorrea a machetazos. Esos muertos, muertos a balazos. Esos niños acurrucados en los brazos de una teta como si todavía pudieran sorber el último trago de la vida que se escapa de la madre. No puedo imaginar la historia que nos cuentan de los hornos y los horrores. La historia repetida una y otra vez en lugares tan lejanos que parece que fueran de una estirpe diferente. Como si fueran menos humanos. Esos que estallan por los aires y se los comen los buitres. Esos que no tienen la suerte de poder morir como mueren los occidentales. Enfermos y de viejos. En camas de hospitales o en sus propias camas arropados por sus familiares. Y no es que la muerte sea menos muerte, que su estela deja a todos los vivos sumidos en la misma pena, es que es la única muerte que conozco. La única que he vivido y he llorado y la que aún me queda por llorar. Doy gracias por ello. Pero no puedo evitar sentir que mi corazón se rompe a pedazos tras la pantalla blindada y llorar con los puños cerrados esa otra muerte de colores diferentes, de dientes amarillos, labios secos, ojos de niño, platos vacíos, tierras secas de sequía cuarteada por los siglos, nubes negras que vacían su cólera sobre los más empobrecidos, volcanes furiosos que rugen sin aviso. Esa con cara de sargento, general o coronel. Esa que se esconde tras condecoraciones y se pasea con sus tanques sin importarle pasar por encima de vidas inocentes que no vivirán para contarlo. Tampoco vivirán para morir de viejos en sus camas, ni enfermarán de cáncer. Sencillamente morirán y algunos como la que escribe, no sabrá sus nombres ni si tenían padre o madre, hijos o amantes, ilusiones o sueños, billetes de tren en el bolsillo a ninguna parte, diarios escritos bajo el fuego, todavía esperando poder escribir sobre el primer beso. Muertos y más muertos que bien podrían ser los que hoy escribieran sobre mi fosa o sobre mi tumba. Permítanme pues que al menos les llore con mis letras. No se me ocurre ninguna  manera de librarles de esas muertes que no se investigan en probetas ni tampoco se me ocurre cómo dar mi pésame a los que sobreviven a tanta tragedia.

23 comentarios:

Marisa Peña dijo...

Carmen...entiendes mi dolor y mi silencio.Entiendes que llore aquí, callada por todos esos muertos entre los que están los míos, y por todos los que sobrevivieron al dolor y a la barbarie.
Un beso amiga

carmen jiménez dijo...

Santiago: De momento, gracias por tomarte ese tiempo para leer mi dolor y el dolor de tantos otros que vivieron tanto como les fue posible.

Marisiña: ¡Cómo no entender tu dolor! Gracias a tu sensibilidad muchos son los que lo comprenderán.
Beso.

Jesús Arroyo dijo...

Carmen:
No diré nada sobre la muerte, me silenciaré sobre la vida, lo que no puedo hacer es callar estas "Distintas muertes" porque tiene tanta calidad que podría estar PARA SIEMPRE en la antología de las columnas diarias de un periódico de gran tirada. Me da lo mismo su nombre, es lo de menos, tendría cabida en "El País", en "El Mundo", en "ABC" o en "La Vanguardia" porque lo que dice, lo que dices, se llama HUMANIDAD.
Amiga mía, FELICIDADES.

El Santi dijo...

CARMEN:

Me admira tu valentía. Hay que ser muy valiente para escribir esto de esta manera. Muchas veces lo he pensado y me ha paralizado el horror. Y no me he animado a hacerlo.
Lo has dicho de la manera más cruda y clara posible. Nos has matado un poco, para que esos muertos estén menos solos. Yo, como cualquiera, he pasado por la muerte de seres queridos. Hace bastante poco se fue mi madre. Pero esto es muy otra cosa. Como tan bien lo dices, estos son otros muertos. Son los muertos más muertos de todos.
Por eso preferimos pensar que no tienen nombre. Son siluetas en la niebla, nada más.
Qué texto tan fuerte y tan sentido este tuyo. Qué manera de ponernos en palabras a todos.

Rayuela dijo...

tu llanto es mi llanto
por mis 30.000 desaparecidos
por los niños de mi norte que mueren desnutridos
por todos los que mueren de frío y de hambre
por tantos más...
por los tuyos y los míos
nuestra muerte cremada no es la misma muerte.


gracias,Carmen, muchas gracias por llorar con nosotros, compañeros virtuales.
mil besos*

Goliardo dijo...

Sin dudas, la muerte es más muerte con el olvido, y mucho más con la indiferencia. Tu texto nos golpea en el costado que más duele, el de la conciencia, pero no es un golpe que derribe, sino que nos pone en pie, nos hace marchar.
Desgarrador, sentido, necesario.
Un fuerte abrazo.

Jesús Arroyo dijo...

Nueva entrada http://iiiencuentropoesiaenred.blogspot.com/

Codorníu dijo...

Amiga... los mercados se han quitado la careta: sólo lo productivo es un valor en alza.

Que la vida no vale nada, lo sabíamos todos; y hasta lo cantábamos en aquellos versos de Pablo Milanés.

Lo que nadie podrá quitarnos será nuestra solidaridad para con los que sufren estos espantos.

Un beso, Carmen.
(Un gran texto)

carmen jiménez dijo...

Jesús: Agradezco tu comentario. Sobre todo, porque lejos de tener ningun matiz político, como pueda parecer en la primera parte de la segunda mitad, va mucho más lejos. Porque hoy, la política está dejando de existir. Todo lo rige la economía y ésa nos está llevando a la ruina a todos. Tal vez, debería decir las grandes finanzas que son el primer cículo concéntrico que está dando lugar a que todo el dinero se acumule en unos pocos y unos muchos se mueran de inanición...Creo que tendré que escribir otro artículo sobre esto. Tal vez cambie de chaqueta y me vuelva articulista a ver si ahí tengo más suerte. Bueno, que se me fue un poco la olla. Ya hablaremos.
Nos vemos.

carmen jiménez dijo...

Querido Santiago: Sabía que esta entrada mía no te dejaría indiferente a ti, precisamente a ti. Y precisamente he de confesar que te tuve presente mientras escribía estas muertes. Mientras escribía a estos muertos también. No sé si valiente, porque jamás he tenido que enfrentarme mas que al dolor íntimo que me causa la injusticia, pero desde luego, sentido sí. Hasta la médula.
Te mando un gran abrazo.

carmen jiménez dijo...

Rayuela: Me conmuve saber que mi llanto se oye. Que mi llanto es el mismo llanto de todos los que sufren la injusticia de los injustos en su forma humana la mayoría de las veces, aunque otras tome forma de tornado, de lluvias torrenciales, o de terremotos. Por alguna razón, yo no dejo de ver la mano del hombre detrás de cada desgracia.
Te mando un beso muy muy solidario.

carmen jiménez dijo...

Alejandro querido: Admiro esa parte tuya que tiene la virtud de encontrar el lado más positivo a todo cuanto acontece. Admiro esa fe tuya para ponerte en pie, para marchar adelante. Siempre adelante. Y sin embargo reina un silencio parecido a ese ensordecedor silencio antes de que la tierra se mueva.
Te mando un beso grande grande.

carmen jiménez dijo...

Amigo Pepe: Hoy respondo a los comentarios uno por uno, porque cada cual aporta algo diferente que hace más grande o más pequeño, según se mire, ese dolor que está en tantos de nosotros. Os escribo uno a uno porque es de agradece que os hayáis tomado el tiempo necesario para leer mi texto.
Por mi parte creo que es cierto que los mercados ya no tienen careta, pero no es menos cierto que algunos hasta los ven más atractivos ahora. Sea como sea, lo que yo creo es que lo productivo dejará de ser un valor en alza no dentro de mucho y entonces serán pocas las alternativas que nos queden para vencer esta ruina a la que nos han abocado.
Yo también te mando un abrazo y aprovecho para agradecerte cuanta información recibo de ti.
Besos.

Galeón dijo...

Conozco esos cristales y es también una de mis primeras imágenes de la muerte.

Que incongruencia odiar la muerte porque supone todo lo que uno de deja de ver, de sentir, de tener, de ser, y por otra parte en un momento de debilidad (“que nunca pase de ser una ráfaga” ) invocarla, desearla, tenerla tan cerca. Quizá la única manera de no temerla sea vivir: no vive más el que más dura, vivir es otra cosa.

Efectivamente, la historia se repite, lo olvidan los que no tienen consciencia de sus actos, porque su temprana edad los lleva al galope y viven el vértigo, pero no tienen perdón del Dios, en el que no creen de boquilla la mayoría, los que la azuzan, los que no paran de soplar para mantener las ascuas. Esto es lo preocupante si se ha repetido hasta ahora desde hace más de diez mil años, por poner una fecha, está claro que se va a repetir el año que viene, el próximo o dentro de diez, efectivamente sólo hay que consultar la historia (quizá sea consecuencia de la propia selección natural de las especies, en un mundo limitado, cuyos límites no queremos ver).

El hombre es el único animal que tropieza más de mil millones de veces en la misma piedra, han avanzado las técnicas, una mula y un rulo trillaban en la era la mies durante semanas, ahora una cosechadora recoge cientos de hectáreas en unos días, pero el hombre, el que afilaba sus hachas de piedra, el que esclavizaba a los de su propia estirpe cuando no habían aparecido los negros, el que manejaba el látigo contra los galeotes y el que ahora invierte en bolsa, no han variado en su concepción moral, egoísta, absolutista y egocéntrica, desde Caín y Abel, nos sigue perdiendo la codicia y la envidia.

Vive por favor. Vive, mientras puedas. El mañana no lo puedes escribir hoy. (Acuna matata)

Y deja de tirarme de la lengua. (perdóname quizá me tome un respiro)

Te quiero... “y que rabien los demás”.

Juanma dijo...

Impresionante, Carmen, querida amiga mía. Tanto el contenido como la forma. De lo mejor que te he leído jamás. Me has llegado al alma. Bendita seas.

Muchos besos.

carmen jiménez dijo...

Galeón: ¿Qué puedo añadir? Que hay que vivir, que la muerte viene solita, no hace falta invocarla. A veces avisa, a veces no. A veces está tras una puerta, tras una esquina traidora...
Te mando un beso grande.


Juanma: ¡Qué alegría encontrarte!
Lo escribí con el alma.
Un beso.

campesina dijo...

No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.

No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.
(Gonzalo Rojas)

querida, tus palabras son tremendas, terriblemente vigentes, te mando mil besos vitales

Jorge Torres Daudet dijo...

Carmen, amiga, ese corazón,el tuyo, además de sentir, habla, y cuando se habla con el corazón hay torrentes de sentimientos.Y tú, con palabras precisas, no te dejas entorpecer por las emociones, nos haces partícipes de ellas. El resultado son estos textos con los que nos deleitas, o nos haces sentir el mismo dolor que los provoca.
Besos

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Duro Carmen. Tan duro como real. Escuece pensarlo, escuece tomar partido, pero todo lo que escuece es porque va camino de la curación.
Mientras tanto, vivamos todo lo felices que nos permitamos ser, sin por ello, echar la vista a otro lado o cerrar los ojos. Todo es compatible.
Un beso grande.

carmen jiménez dijo...

Campesina: Hasta las piedras hablan. Es imposible no hacerlo. Gracias por esos versos. Yo también te mando un abrazo y miles de besos.

Jorge: El corazón habla cuando se tiene. A veces incluso dudo que todos los humanos lo tengan.
Es un placer saber que hay otros muchos con los que compartir un mismo sentimiento.
Te envío un abrazo.
Feliz verano.

Ángeles: No sé si todo es compatible, lo que sí sé es que a mi no me escuece tomar partido, sólo me escuece la sórdida verdad de una realidad tan cruda como vigente y actual.
Nos vemos pronto.
Un besote.

JUAN dijo...

Carmen, me has llegado al alma y me has destrozado con este texto.Es lo mejor que te he leído, qué digo:el mejor artículo sobre este tema,la denuncia más valiente sobre la hipocresía de esta sociedad que hemos construido en aras del bienestar (me incluyo)al mirar para otro lado mientras nuestras acciones suben en bolsa. Como dice Jesús, debería publicarse en todos los periódicos. Te admiro, amiga, y mucho te aprecio. Enhorabuena por tu arte en expresar lo que sientes. Un abrazo

Otto dijo...

Un texto que desborda sentimiento de rabia y cólera, un amargo lamento ante la injusticia del tiempo. Aún tengo fe en la humanidad y en que un día de estos conseguiremos que no sigan perdiendo siempre los mismos.

carmen jiménez dijo...

Estimado Juan: Es triste comprobar que después de tres años sigan impune la muerte asesinada que no muerta porque en los corazones de quienes lo tenemos sigue viva. Cada día se emplean a fondo los asesinos de siempre en el arte de innovar nuevas fórmulas para acabar con todo aquél que les estorba. Sé que desde que el mundo es mundo siempre ha habido criminales sin entrañas, pero desde que el mundo es mundo nos duele a los que las tenemos. Quiero pensar que un día lo que contabilizará en bolsa será el buen corazón de la gente.
Un abrazo y gracias por tu mirada.

Otto: Yo también creo en la Humanidad y no quisiera cambiar de bando si eso significa convertirme en verdugo para que otros pierdan. Yo lo que quiero es conseguir que los valores que imperen no coticen en bolsa y tal vez entonces cuando todos necesitemos de todos para sobrevivir, tal vez nos demos cuenta que todos somos imprescindibles y no esa moneda de cambio con la que argumentan la muerte.
Un abrazo.