Gracias a todos por vuestra mirada.

lunes, 6 de octubre de 2014

Después de haber vivido

“Pido perdón, yo sé que esto no vende,
que es preciso soñar, seguir soñando
con la felicidad…”
(“Y, encima, llueve” –Ana Montojo-)


Cierto. La realidad no vende. A ver quién es el valiente que se atreve a comprar un sapo con la promesa de convertirse en príncipe,  o un guisante con aspiraciones a princesa del cuento.
 A ver quién es el guapo o la guapa, que compra los desvelos a precio de ganga, sabiendo que mañana serán noches eternas de insomnio, donde no hay espacio para ningún sueño.
 Y es que después de haber vivido, los días  son tan sólo, fechas de aniversario que conmemoran todo el dolor que se arrastra, con el corazón despellejado por recuerdos que duelen como el primer día al recordarlos.
Y es que después de haber vivido lo suficiente, una comprende que el horizonte, es esa línea a la que sólo se llega después de haberse muerto.

4 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

Vaya, estaba de camino al horizonte, pero casi mejor me vuelvo. Prefiero ir al mercadillo de animales, a ver si encuentro un sapo con la promesa de convertirse en... jardinero, por ejemplo.
Abrazos, siempre

carmen jiménez dijo...

Sin duda Amando, mucho mejor ir de camino al mercadillo y encontrarse con un poema como el que me he encontrado.
Otro abrazo.

Darilea dijo...

He leído al completo el poema de Ana Montojo, y ahora el suyo y es verdad que la realidad no vende, aunque es la única realidad que emerge de las tripas y como vómito se plasma en el papel.
Un saludo, yo también me pienso lo de buscar el horizonte. :) Un saludo.

Mayde Molina dijo...

Y al menos el consuelo de sentir que un día llegaremos a esa línea de horizonte, repletos por todo lo asumido, por todo lo vivido y tal vez entonces podamos decir... qué bueno... al menos gozamos, sufrimos, vivimos. No estuvimos dormidos. Besos del corazón, Carmencita. Aquí cerquita del mar, te espero :)