Hoy te vi pasar bajo mi ventana. No podía quitarte la vista de encima, acariciar con mis ojos cada letra de tu nombre sin poder llamarte. Mi cuerpo carecía de voluntad, como si perteneciera a un universo diferente. Como si tuviera vedada la mirada misma, como si necesitara tu permiso para mirarte. Detrás pasó la vecina, ya sabes, "la cotilla", y miró hacia arriba un instante, como si supiera que tras las cortinas alguien observara la calle. Me saludó por mi nombre y yo hice un ligero movimiento de cabeza, sin querer parecerme a ella, y cerré las cortinas antes de saber si tú al menos alzarías los ojos para saludarme. Ya sabes, antes la duda que la certeza de haberte perdido para siempre. Ese haiku de Benedetti donde la esperanza es la peor de las muertes.
Gracias a todos por vuestra mirada.
jueves, 30 de julio de 2009
Tras la ventana
...Espero un día abrir de par en par la ventana.
Hoy te vi pasar bajo mi ventana. No podía quitarte la vista de encima, acariciar con mis ojos cada letra de tu nombre sin poder llamarte. Mi cuerpo carecía de voluntad, como si perteneciera a un universo diferente. Como si tuviera vedada la mirada misma, como si necesitara tu permiso para mirarte. Detrás pasó la vecina, ya sabes, "la cotilla", y miró hacia arriba un instante, como si supiera que tras las cortinas alguien observara la calle. Me saludó por mi nombre y yo hice un ligero movimiento de cabeza, sin querer parecerme a ella, y cerré las cortinas antes de saber si tú al menos alzarías los ojos para saludarme. Ya sabes, antes la duda que la certeza de haberte perdido para siempre. Ese haiku de Benedetti donde la esperanza es la peor de las muertes.
Hoy te vi pasar bajo mi ventana. No podía quitarte la vista de encima, acariciar con mis ojos cada letra de tu nombre sin poder llamarte. Mi cuerpo carecía de voluntad, como si perteneciera a un universo diferente. Como si tuviera vedada la mirada misma, como si necesitara tu permiso para mirarte. Detrás pasó la vecina, ya sabes, "la cotilla", y miró hacia arriba un instante, como si supiera que tras las cortinas alguien observara la calle. Me saludó por mi nombre y yo hice un ligero movimiento de cabeza, sin querer parecerme a ella, y cerré las cortinas antes de saber si tú al menos alzarías los ojos para saludarme. Ya sabes, antes la duda que la certeza de haberte perdido para siempre. Ese haiku de Benedetti donde la esperanza es la peor de las muertes.
domingo, 19 de julio de 2009
En todas partes
Te veo en todas partes. En las hojas de los árboles, en las nubes blancas, en las nubes negras. Te veo en la luna llena y en la luna nueva. Te siento en la lluvia y en el viento, en el agua y en la arena. Te escucho en cada nota y te saboreo en cada copa. Te fumo en mi cigarro, te pienso en mitad del ruido y en mitad del silencio, en la luz del día y en la oscuridad de mi pensamiento. Te veo en los ojos que me miran, en las voces que me hablan, en las manos que me tocan. Te muerdo a bocados pequeños en la fruta jugosa. Te llevo conmigo en cada viaje al recuerdo, en cada viaje al olvido. Acaricias mis sueños. Los conviertes en ciertos. Te siento en el latido de mis dedos que te escriben. No puedes evitarlo. Y yo no quiero.
jueves, 25 de junio de 2009
Palabra de piedra
Mi pena es hoy no poder moldear la palabra. Sentir que se ha convertido en piedra, que ninguna caricia la cambiará ya de forma. Será de piedra para deleite del martillo y el cincel y mis dedos no podrán volver a tocarla para retocarla y desdoblarla y exprimirla y agrandarla y adornarla, y desnudarla acompañarla y devorarla y volver a hundir mis yemas en el centro mismo de sus tripas hasta trascender el sentido más allá de sus letras. Será ya para siempre una palabra de piedra al antojo de lo que tú quieras hacer con ella.
jueves, 18 de junio de 2009
Tus besos
Me gustaron tus besos. Quizá porque fueron los primeros de una noche interminable. Quizá porque sabían a ron y a deseo. Porque se atrevieron a lo que no se atrevieron otros. Quizá porque los susurraste sin hacer preguntas ni esperar respuestas. Porque los pusiste en mi boca sin que yo te los pidiera. Porque supiste esconderlos perfectos en el contorno de las luces indiscretas. Porque sí. Porque los besos siempre son deliciosos o así deberían serlo.
jueves, 4 de junio de 2009
No volveré a nacer
No volveré a nacer. No volverás a pedirme que te ame, ni me amarás nunca más. No volveré a escuchar tu aliento en mi oído, ni a sentir tus manos en mis rodillas intentando abrirse paso. No volverá a sonar el hombre al piano, ni volverás a desabrochar los botones de mi blusa, ni a mirarme dentro de los ojos. No volverás a permitir que te diga "no" una vez más, porque una fue bastante. No volveré a nacer para poderte decir "sí". "Ahora sí". La música sigue sonando.
lunes, 1 de junio de 2009
Pensamiento
He escrito muchos futuros que nunca fueron presentes. Ayeres que hoy resultan diferentes a lo que fueron entonces. Presentes que duran apenas un instante. Mañana está muy lejos.
domingo, 24 de mayo de 2009
Palabras versus silencio

En los silencios cabe todo. Será por eso que prefiero la palabra. En todas sus formas. Redondas, cuadradas, con aristas, suaves, bellas, agrias, feas, obscenas, preciosas, con música sin música. Incluso en Morse llegado el caso. Pero palabras al fin y al cabo. Palabras para llenar los silencios y no dejar que la imaginación gane la batalla. Palabras. Palabras que nos acerquen a la verdad. O a la mentira. Palabras que puedan dar la cara y batirse en duelo y no esconderse en ese silencio cobarde donde todo vale. En ese silencio donde sólo cabe uno mismo.
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