Gracias a todos por vuestra mirada.

viernes, 28 de enero de 2011

La piel de la serpiente

Quisiera poder mudar la piel inerte de una pieza

como la mudan las serpientes,

como se olvida un guante

en una sala de espera.



Mudarla como se mudan los recuerdos

tumbada en el diván de una consulta.

Dejar que se seque al sol, o se pudra.

Y volver a lucir una piel brillante, suave, húmeda…

29 comentarios:

Galeón dijo...

Y lanzar salvas al cielo nocturno... Y empezar de nuevo... y arrastrar un pié detras del otro como por inercia ... y tejer constantemente para no atragantarse con el hilo..., y fecundar nuevas palabras.... y no sentirse ausente.... porque duele el vacío.

Te echaba de menos.

andal13 dijo...

Es el privilegio de las serpientes... que seguramente envidian nuestros pies alados.

carmen jiménez dijo...

Galeón: ¿Puedes creer que a veces yo también me eho de menos? Que siento ese vacío y arrastro un pie detrás de otro como por inercia y que luego cuando te leo y me acompañas, el peso es menos.
Gracias por tu compañía siempre.
Un beso

Andrea: Ya se sabe: Parece que todos deseamos lo que no tenemos.
Besitos. Me alegra encontrarte desde tu verano hasta mi invierno.

Jose Zúñiga dijo...

Vuelves renovada. Me gustan estas píldoras de poesía.
Bs

IV Encuentro de Poesía en la Red dijo...

Carmen veo que tu estas anotada para el Recital y el flamenco.
Nurci es alguien de otro blog, lo ves anotado o anotad en las listas?
Ya me dices en el blog del encuentro si hay que anotarlo como tu acompañante.
Besos

IV Encuentro de Poesía en la Red dijo...

Perdona las erratas, estoy muerta de sueño

Luisa Arellano dijo...

¡Ay, esos cambios necesarios, cuánto nos aportan!

No hay que demorarse nunca y remedar a las serpientes. Eso y más.

Lo dices de una manera expléndida.

Eres un lujo.

Jesús Arroyo dijo...

Carmen:
Este es el resultado de algunos miércoles. Sigue con esta línea de poesía.
Beso.

carmen jiménez dijo...

Jose: Será que ya la piel aflora.
Un gusto verte por aquí.

Marian: Gracias por el aviso. Ya te respondí en el blog del IV Encuentro.
Besitos.

Luisa: Tú sí que eres un lujo. Ya sabes lo que dicen: Renovarse o morir.
Un beso

Jesús: Creo que es el resultado de muchos miércoles y de muchos jueves, y de muchos viernes...
Un besazo.

La Solateras dijo...

Preciosa la imagen de mudar la piel,la piel del alma, supongo.

Un abrazo.

Laura Caro dijo...

Me gusta esa piel brillante y nueva.
Un beso en el corazón.

Elvira Daudet dijo...

Querida Carmen:

Bonito poder mudar la piel como las serpientes, pero mejor mudar el corazón por otro nuevo.

¿No te han sonado los oídos esta tarde? Hemos comido un grupo de amigos en el Guadarrama y hemos estado hablando de ti; mal, naturalmente.
Besos, guapa.
Elvira

Marisa Peña dijo...

Carmen...si pudiera ser fácil desprenderse como una serpiente de su piel, de todo aquello que tanto nos pesa, que tanto nos duele...
es precioso el texto, amiga mía.
P.S. Yo tambien te echo de menos:(

carmen jiménez dijo...

Ana: Gracias por tomarte este tiempito. Claro que supones bien. Yo creo que no hay otra piel.

Laura: Supongo que la piel es el reflejo del alma.
Un besito.

Elvira: Ojalá se pudiera mudar el corazón! O no, porque se perdería todo lo bueno que hay en él, y lo bueno, siempre ha de conservarse.
Eso de hablar de mi aunque sea mal, me encanta! Es todo un honor haber podido estar, aunque sea en humo, en ese Guadarrama,
Un abrazo maestra.

Marisa: Sólo con que hayas disfrutado un poco con mis letras me doy por satisfecha. Ojalá, amiga. Ojalá se pudiera una arrancar todo lo que duele...
Un beso. Nos vemos pronto, aunque sea en Granada, jeje. Esero que antes.

Camarandante dijo...

Hola Carmén!
Qué lindo es volver por aquí.
La serpiente cambia la piel, yo me pregunto para qué?
será coquetería de esa víbora?
Beso muy grande!

Juanma dijo...

Magnífica, querida Carmen, en formas y contenido.

Mudar la piel y tomar el sol en lo que nos sale una piel nueva...me pongo a ello.

Muchos besos.

Manuel dijo...

Tienes razón, querida Carmen: dejarse la piel es trabajo cotidiano.

Y si la dejas porque ya quedó atrás el tiempo para esa textura, entonces es un trabajo que dura toda la vida.

¡Pero que forma más hermosa de decirlo!.

No había visitado tu blog desde hacía mucho. Ahora lo enlazo para mantenerte cerca. ¿Vale?.

Espero verte de nuevo el Jueves y charlar y reir. Pero no te pases de estación, ¿eh?.

Un beso.

carmen jiménez dijo...

Enrique: Bienvenido de nuevo. No sé si la pregunta es tanto para qué como por qué, aunque creo que ambas se dan la mano. Bueno, sí, un poco de coquetería también, jeje.
Besitos.

Juanma: Por fin parece que ha empezado el año.
Lleva cuidado no te quemes que ya sabes lo traidor que es el Sol.
Cuatro besazos y gracias por tu aportación. Siempre es un gusto contar contigo.

Manuel: Espero estar ahí el jueves para poder seguir aprendiendo a decir las cosas más tristes de la manera más hermosa posible. Espero también ir bien acompañada por un jovencísimo aspirante a poeta y reír y charlar que es la piel que nunca debe perderse.
Un abrazo.

AlsurdeGranada dijo...

La serpiente cambia de piel para volver a ser el mismo ser que era,.. cambiar para seguir siendo los mismos,..siempre se repite ese eterno retorno a lo identico.

vuelvo a mirarte
JR

carmen jiménez dijo...

José Ramón: Sí todavía me acuerdo. Yo creo que la grandeza del tiempo es precisamente que lo que ocurre en un instante, ya nunca vuelve a ocurrir de manera idéntica.
Bienvenido de nuevo.
Un saludo.

Codorníu dijo...

Eso de mudar la piel es una señal envidiable de estar conectada a la vida. Periódicamente deberíamos sufrir ese proceso. Recuerdo una cita de aquel Agustín, que después fue santo: Gracias, Señor, por traerme donde yo no quería ir por mí mismo.

Y es que no queremos y, a veces... la vida tiene que llevarnos a la fuerza.

Gracias por tu comentario sobre el centenario de mi padre. Estoy muy liado.

Un ramo de besos.

SUSANA dijo...

Quizás -y a diferencia de la serpiente- mudamos nuestra piel con dolor, y a veces con sangre.

Y caramba, por estos días precisamente la piel me está dando lata, y no en sentido metafórico! Una tremenda dermatitis me tiene a maltraer (resultado del calor infernal del verano) Conclusión, tu post llega muy oportunamente!

Besos mi Amiga!

El Santi dijo...

La piel inerte...
Aunque está claro que uno no es una serpiente. No se puede mudar como los guantes y los divanes no mudan los recuerdos. La piel, la misma piel de siempre, se pone luminosa y erizada, cuando la enciende una caricia nueva.

carmen jiménez dijo...

Pepe: Me quedo con esa cita de San Agustín, esperando que la vida me sorprenda. Siempre lo hace.
Otra vez felicidades a los dos.
Besos

Susana: Seguro que esa dermatitis es un buen síntoma. Verás que luego quedas con la piel suave y brillante.
Un besazo.

Santi: La verdad es que tienes mucha razón. Las caricias curan.
Un abrazo grande.

Noray dijo...

Se hace necesario mudar la piel aunque sea como la serpiente y revivir con una nueva. En la piel habita siempre la primera dermis del corazón.



Un abrazo.

Rayuela dijo...

piel y recuerdos mudan de la misma manera?

a algunos nos cuesta aprender de las serpientes...

bello
mil besos*

Emilio dijo...

El sueño de todos: renovarse y dejar atrás lo viejo.

Abrazos.

qui sap si... dijo...

De vegades quan marxes,
mirant d’espatlles el sud,
m’agradaria ser glaçó de gel
i desfer-me inert a la càlida llum
del sol quan enceta sa hora baixa
i va perden l’orgull de sa fortalesa.
De vegades quan marxes,
havent-me furtat el bes de comiat,
m’agradaria ser camaleó
i destriar-me entre les parets buides
de l’habitació
i perdre’m entre els seus colors.
De vegades quan marxes,
encara calent el llençol
amb l’olor dels teu cos,
m’agradaria ser flassada
i conservar-la,
com conservo els teus records.
De vegades quan marxes,
pujant al tren
d’aquella estació farcida d’il•lusions,
m’agradaria ser cap d’estació
i aturar la fugida,
brandant a l’aire el mocador vermell,
enlaire jugant amb el vent.
De vegades quan marxes,
m’agradaria ser rellotger
i tornar el temps enrere fins fer
el petó primer pigat
de nervis i tremolors.
De vegades quan marxes,
m’agradaria
que et quedessis la resta
de tantes vides viscudes o somiades.
De vegades quan marxes...

astaghfirullah dijo...

Tal vez fue la fatalidad que tuvo la mano izquierda para enamorarse de ese guante de la mano derecha. Olvidado por un cabo suelto del azar en la antesala del dolor.