como las huellas dactilares o el iris de los ojos.
Que los problemas ajenos no fueran nuestros,
siempre de otros.
Que una casa resultara más beneficiosa
si la gente duerme a la intemperie
sin techo y sin paredes
aunque desluzcan el paisaje.
Que dar cobijo ya no fuera un valor
si no contabiliza en el IBEX 35
-requisito indispensable -
Que la comida se comprara
a las puertas del mercado
con nocturnidad y alevosía
para ocultar en lo posible
la cara oculta de la miseria.
Que el sudor de la frente
Ya no fuer suficiente
para ganarse el pan de cada día.
Ignoraba que el corazón pudiera ser de hojalata
y pudiera vivir fuera de los cuentos de Oz.
Que la muerte pudiera ser colateral
y la medicina un privilegio
sólo apta para enfermos con dinero.
Ignoraba que la educación
fuera la principal sospechosa
de atentar contra lo humano y lo divino.
Que los gritos de los pueblos
pudieran verse en cine mudo
como se mira una película de Charlot.
Que la justicia fuera de papel mojado
y que existieran paraísos fiscales
donde no existe el hambre, ni la sed.
Ni la decencia.


