Cuando te pones a escribir, parece
que se detiene el tiempo. Pero no. El
tiempo no se detiene. Es implacable, él corre hacia su muerte sin importarle lo
que va dejando atrás. Amores, traiciones, promesas que fueron ciertas y otras
promesas de las que promete la esperanza, que ya es sabido que no tiene
palabra. El tiempo no se detiene ni se
doblega a la necesidad de respirar un poco más despacio, ni a acompasar su paso
con el tuyo. No. El tiempo no se detiene
en esas minucias. Él avanza como si tuviera prisa por llegar a su destino sin
importarle que tú andes todavía saboreando aquel beso que hizo que el mundo entero desapareciera. No. El
tiempo no entiende de romanticismos ni de esperas, y se hará de día antes de
haber despertado de tu sueño.
Gracias a todos por vuestra mirada.
jueves, 29 de junio de 2017
miércoles, 28 de junio de 2017
Flores de papel
Flores de papel
En mi calle vive una loca
que siempre lleva el
paso cambiado;
ella va cuando todos vuelven
como un auténtico camicace.
Siempre lleva puesta una sonrisa
lo mismo que lleva puesto su vestido
y no escatima en favores
ni se molesta en hacer cálculos
entre pérdidas y beneficios.
Le gusta viajar al país de nunca jamás
y jugar a ser pequeña
antes de que los parques
se queden en silencio
y los niños vuelvan a
sus casas.
En sus ojos de loca
lleva un fuego encendido
para poder perseguir su
sombra
cuando todas las
luces se han apagado.
No parece una loca peligrosa
puedes verla haciendo flores de papel
y escribiendo versos en sus pétalos
que reparte a voluntad
o las regala a cambio de una copa.
Algunas noches cuando vuelvo del trabajo
y sus pasos se cruzan con los míos,
la invito en el único bar que queda abierto
y ella me regala una de sus flores de papel
con los últimos versos escritos en su pétalos.
viernes, 16 de junio de 2017
Anestesia
Ya no habrá más noches
sin su dosis de insomnio correspondiente
ni más amaneceres sin el llanto que merecen
por derecho propio.
Ya no habrá más anestesia para el dolor
que crece por mi cuerpo
como una enredadera
como una enredadera
amenazando mi existencia.
Haré frente a mi condena
con toda la dignidad del que sabe
que el olvido no es una opción
para los que sufren de locura.
Dejaré que toda la sangre acumulada
en primaveras muertas,
brote de la herida
hasta erradicar el último poso de tristeza
o hasta quedarme sin sangre
si fuera necesario.martes, 13 de junio de 2017
Tu esquela
Me pregunto si has podido morirte
sin que mi corazón me haya dado aviso.
Siempre pensé que si algo malo sucediese,
le saldría una erupción a la luna
o un eclipse solar me anunciaría tu muerte.
Tal vez el cartero me traería
una carta póstuma sin acuse de recibo
o leería en el periódico una esquela
pidiendo por el descanso de tu alma.
Los días pasan y nada indica
que sigas vivo,
sólo tu silencio de costumbre,
tu indiferencia de siempre,
y este océano insalvable
que nunca se movió de su sitio.
martes, 4 de octubre de 2016
Puertas al campo
Me estoy volviendo perezosa
para gastar palabras
que pueden decirse con un beso,
con un gesto,
con una caricia reclamando su derecho
a decir la última palabra
cuando todo ya está dicho.
Y es que el cuerpo no entiende
de caligrafías con buena letra
ni paréntesis
que tratan de explicar
lo que no alcanza a explicar el sustantivo.
La piel solo entiende de versos
que se escriben con la sangre que huye,
del trazo firme y obstinado
en repetir el discurso
que dictan las normas de buenas costumbres.
Versos que solo pueden escribirse
en tus párpados,
en tu espalda
en tu pecho,
en el punto exacto del poema
que reclama por entero al cuerpo,
y comprende al fin, que no se pueden poner
puertas al campo.
domingo, 25 de septiembre de 2016
Adicta al mar
Lo confieso,
soy adicta al mar.
Me gusta admirar su grandeza
desde el acantilado
casi tanto como acariciar
con mis pies desnudos
la arena de su playa.
Me gusta dejarme mecer
por sus olas
en ese ir y venir de las mareas.
Necesito al mar como aliado,
el que siempre me espera paciente,
el que no tiene prisa
de volver a ninguna parte.
Él siempre está ahí
para darme sus besos de sal
para contar conmigo estrellas
para dejarme beber de la luna
y dormirnos en la orilla de la noche
hasta que el amanecer nos despierta.
domingo, 28 de agosto de 2016
Declive
Hay un momento
en el que declina la
vida
y siempre piensas que
puede ser peor.
Entonces te reconcilias
con ella
ves el aire, lo
respiras,
le pones color a los
árboles
y el cielo se vuelve
azul
y la noche llueve
estrellas.
Momentos que duran el
instante
que dura la vida
entera.
Y vuelve el cielo a hacerse negro
y vuelve la noche a
llover puñales
y vuelve el aire a
hacerse irrespirable
y vuelven los árboles
a agitar las sombras.
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