Gracias a todos por vuestra mirada.

viernes, 30 de abril de 2010

Condenados al olvido.

Dedicado especialmente a mi querida Marisa, a su abuelo, y a mi querido compañero Pepe Codorniú.

Puede que alguien se esté preguntando todavía, para qué despertar a los muertos. ¿Para volverlos a enterrar con el honor que se merecen? ¡Cómo si la muerte no fuera honor suficiente! Se desentierra la vida a la que obligaron a vivir en una tumba. Se desentierra la historia a pico y pala de una fosa, de otra, de tantas… Se desentierra para enterrar dudas y sombras, para hacer justicia a esta vida que vivimos los herederos de sus tumbas. Porque olvidar que dieron sus vidas a cambio de la paz, es engañar a los vivos, y a los muertos que la dieron. Pero sobre todo es engañar a los que todavía no nacieron. Es condenar al olvido las vidas que no vivieron, la muerte que tuvieron. Es olvidar que siempre hay alguien que aprieta un gatillo. Olvidar que en una guerra no hay vencedores ni vencidos. Sólo muerte. Es olvidar lo que nunca debió de pasar. Lo que nunca habría de pasar más.

14 comentarios:

Jesús Arroyo dijo...

Si supieras cuanto me gusta lo de firmar como "Carmen Jiménez"...

Yo quiero que no vuelvan los tiros,
las rabias, las venganzas,
las muertes entre hombres, hermanos de una raza,
yo quiero que no vuelvan los dedos levantados,
las sonrisas de odio,
las lágrimas de vacío,
el adios a las almas...
y por eso me he acordado
de sembrar olvido,
no ignorancia.

Besos, pedazo de escritora.

Codorníu dijo...

Muchas gracias, Carmen.

Es fundamental no ponerse de espaldas y "atreverse a saber" para seguir creciendo.

Nos vemos.

Un beso grande.

marisa dijo...

Carmen...gracias.

carmen jiménez dijo...

Mi querido Jesús:
Tenía pendiente agradecerte tu consejo. Ya ves, que lo seguí.
Yo creo que todos los hombres de buena voluntad queremos lo mismo. Es sólo que el olvido no me parece el mejor cimiento para construir sobre él. Ya ves, mira que lo intentamos, pero después de tanto, todavía andamos tambaleándonos.
Nos vemos.

Pepe: Atreverse a saber. Así uno sabrá lo que de verdad quiere o no quiere elegir.
Un beso.

Marisa: Gracias a ti por permitir que me enrede en tus palabras.
Besos mil.

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Completamente de acuerdo, Carmen.
Se desentierra para poder enterrar.
Mejor aún: se escarba para poder enterrar.
Un abrazo

Camarandante dijo...

Contundente!

Extrañaba tu prosa Carmen!

Beso grande

FLACA dijo...

Alguna vez ya lo he dicho: yo tengo muchos tíos "de sangre", pero el más querido,el preferido siempre, el queridísimo,el siempre recordado, es mi tío Escobar, catalán amigo de mis padres, que vino a América después de la Guerra Civil y luego de estar exiliado en Francia.Con su esposa, la valenciana tía Nieves,conocí las historias de la guerra española cuando yo era muy, pero muy, niña.Me las contaba -cuando yo se lo preguntaba- como si de cuentos de hadas se tratara. Para mí, el tío Escobar era un héroe más o menos como Artigas. Sé perfectamente que si amo tanto a España no es por mi abuelo,sino por ellos. Cuando te leo, siento que el tío Escobar estaría diciendo "Oye, pequeña: bien por ti y por todo lo que dices".

LSz. dijo...

La memoria duele sí, pero ¿no es acaso el dolor el sentimiento más noble del que somos capaces?

Luisa Arellano dijo...

Carmen, hago mías todas tus palabras. No hay ninguna historia, ni ninguna convivencia que se sustente en el olvido de una parte de esa historia. La convivencia tiene que basarse en el conocimiento y en el respeto. Porque para pasar página hay que igualar a todos los que formaron parte de ella.

Te acompaño con el final de uno de mis poemas: DE POMELO Y LIMÓN

…Estos muertos,
se cansan de llevar a la espalda la estulticia de lustros
y rencores añejos como mantas tiranas,
les fatigan abriles
y julios con boato,

no entienden de rencores
por mucho que los vivos se empecinen en seguir abonando su parcela.

Saben que les tocó una muerte clandestina
de pomelo y limón
y anhelan una flor, mientras esperan
que el odio se destile y se disuelva en la grandeza
de aquellos que llevamos en las venas
la sangre que les falta.

Jesús Arroyo dijo...

Carmen:
Quiero olvidar lo ocurrido, no ignorarlo, porque cada día estoy más convencido de que es la única forma de no repetir la brutalidad, la incultura, el odio... en resumen, de no repetir el derramamiento de sangre NUNCA justificado.
Mientras recuerde aquel desastre, seguiré sembrando el granito de odio que germinará regado por el mismo sentimietno.
Esto, repito, no es ignorarlo, creo que es querer caminar EN PAZ.
Besos, amiga mía.

PD. Dice Marisa que tenemos que quedar y yo lo suscribo.

carmen jiménez dijo...

Angeles: Se escarba para concienciar que no se debe olvidar, sino condenar lo condenable. Siempre.

Camarandante: Ahora que a mi me da por la prosa, me deleito con tu poesía.
Un placer tu visita tan contundente.

Flaca: Creo que sí. Creo que te había escuchado en alguna ocasión hablar de tu tío Escobar, ¿o era tu tío Pepe? Lo que me alegra, es que Escobar diera con personas como vosotros en el exilio. Debe ser muy duro tenerse que exiliar.
Un besazo.

Felipe: El más noble, y el más doloroso.
Besos.

Luisa: ¡Qué belleza de poema! Tal vez haya que morirse para sentir esa grandeza.
Un beso.

Jesús: Es bueno que cada uno encuentre su propio camino hacia la paz. Yo no siento odio en mi corazón. Siento una terrible lástima por todos aquellos, de uno y otro lado, que les tocó vivir aquella guerra incivil, que diría Luis Mª Anson. Siento una pena honda de saber que mis padres y mis abuelos, vivieron bajo una dictadura los mejores años de su vida. Siento, que no debo olvidar, sino condenar con toda mi energía cualquier barbarie pase el tiempo que pase.
Te escribo.
Un abrazo compañero.

ROCIO dijo...

Hola cielo, de acuerdo con tus palabras, recordar lo injusto, la sangre y el dolor ¿para que?

Un beso amiga.

Rocío

carmen jiménez dijo...

Rocío: Como le digo a Ángeles, recordarlo, recordarlo siempre, para poder seguir condenando a los criminales que siguen sembrando dolor y muerte en tantos lugares.
Un abrazo Rocío, y sigo pendiente de ir a verte. A veros, espero.

Enrique Gracia Trinidad (EGT) dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Carmen.
Hay quien dijo que "los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo". No es posible el olvido, en todo caso sí deberíamos evitar que el recuerdo se convierta en odio. Pero el recuerdo forma parte de nuestra vida y nos ayuda a evitar los errores y mirar hacia el futuro con otros ojos.
Yo no quisiera volver a tiempos pasados pero para eso hay que conocer muy bien lo que pasó, restañar las heridas pendientes y sujetar los cabos sueltos.
Así han funcionado en países sensatos como Alemania a pesar del pasado atroz que tuvieron y ahí los tienes, a la cabeza de tantas cosas, con un espíritu fuerte y sin esconder para nada las barbaridades pasadas (aún se sigue juzgando a los nazis y nadie se espanta por ello)
Así podría ser aquí: Poner en sus sitio a cuantos hicieron barbaridades en la 2ª república (unos u otros) en la guerra (unos y otros) y en la dictadura (solo unos)sin saña pero con auténtico sentido de la justicia (de eso nos falta mucho)
Perdón. No quería enrollarme.
Enrique