Gracias a todos por vuestra mirada.

viernes, 2 de abril de 2010

Deberías.





Debo comer fruta jugosa y verdura fresca.

No debo pasarme la noche en vela

mirando la luna y poniendo nombre a las estrellas.

No debo adentrarme en las profundidades marinas

desnuda y sola.


Debo regar las plantas y dar de comer a la gata.


No viajar sin destino alguno, y mucho menos hacer autostop

En carreteras oscuras y solitarias.

No confiarme a desconocidos

ni enamorarme del primero que me diga:

¡Qué bonita eres, mujer encantadora...!

No debo hablar más de la cuenta,

ni hacer caso a los rumores

ni llorar a escondidas, ni fumar,

ni beber bebida alguna

que no sea agua con o sin burbujas.

No confundir los domingos con los lunes,

y por supuesto,

no olvidar mi cita de los miércoles

para alcanzar todos esos "debería"

que me pongan a salvo de la muerte

o ¡quién sabe si de la vida!

Epílogo

Y hablando de...

¡Qué difícil cumplir los deberías! Contar lo incontable, controlar lo incontrolable, controlar la primavera que se quiere abrirse paso sea como sea. Cortar los primeros brotes para que no crezcan, arrancarlos de la tierra, olerlos hasta aspirar sus últimos aromas y conciliar el sueño arropada por el rocío tibio de la madrugada. Y dormir. Dormir para volver a soñar, y poderme entregar entera a ese sueño con los ojos cerrados y la mente inocente de toda conciencia.

32 comentarios:

Emilio dijo...

Demasiados deberes, carmen, pero seguro que ya estás a salvo.

Por si acaso, aquí te dejo mi abrazo protector.
Y un beso.

Aurora dijo...

"que me pongan a salvo de la muerte
o ¡quién sabe si de la vida!"

totalmente de acuerdo, amiga Luna, si hacemos todo eso, a que horas viviremos?

un abrazo desde America.

Rayuela dijo...

entre tantos debo y no debo, a veces agotadores, salvemos a la mente inocente de toda conciencia.Salvémonos!


hermoso
un beso*

Codorníu dijo...

Entre el "deber ser" y el ser hay una brecha, muchas veces con forma de herida abierta. La batalla es encarnizada hasta el punto que el deber ser puede llegar a tiranizar al ser. Llegado a ese punto uno tiene que saber de qué lado ponerse. El ser no es cuestionable. Es el único tesoro que tenemos por definición, por nacimiento.

Defiéndelo.

Camarandante dijo...

Te he leido con una mueca sonriente en mi boca.

"Qué bonita eres, mujer encantadora"

(je je)

Si quieres un poco de luna y de noches misteriosas, visitame pronto,
Veras esa luna sin quedarte despierta toda la noche.

Besos

Santi el de Los Divagues dijo...

Tengo dos sensaciones encontradas para eas preceptivas:
Las frutas y verduras jugosas y frescas se asimilan mejor si son fortuitas, lavadas de deberes, comidas robadas al pie del árbol.

A veces una noche en vela vale más que 10 vidas.

Mirar la Luna y poner nombre a las estrellas es el ejercicio más inútil y necesario que existe. Si los nombres son inventados, mejor.

Adentrarse en las profunfdidades marinas desnudo y solo el la única verdadera forma de hacerlo.

Hay plantas que se arreglan solas, esas son las que cultivo yo. Y los gatos pueden salir de cacería unos días.Siempre sobreviven.

Viajar sin destino alguno y en autoestop te cambia la vida como no lo hace el turismo.Y el milagro es mayor en carreteras oscuras,

Confiarse a desconocidos, si tienen los ojos limpios y francos. Dejar que se produzca el eco del encuentro.
Enamorarte sí, del primero que te ame. Siempre habrá tiempo de retroceder.
Hablar todo lo necesario y más por si no entendieron. Eso sí, no te expliques.
Divertirse con los rumores, ayudan a conocer a los idiotas.Pero sí llorar, fumar, beber, acariciar a alguien o a sí mismo y olvidar los manuales.

Ella va a venir cuando de le de en gana. Esperémosla felices.

media luna dijo...

Por si luego no me da tiempo...Esta noche emprendo viaje. Así, por carreteras oscuras. En busca de la infancia que se hizo mayor de repente. Eso sí, en mi coche. Saltándome los "debería"...

Emilio: Decía mi madre que donde está el cuerpo, está el peligro. Imagino que se refería a que la muerte puede llegar en cualquier momento, sin avisar. Pero yo no temo a la muerte improvisada, sino a esa otra que avisa sin cesar, que pone fecha. De momento, me siento a salvo, pero gracias por tu abrazo protector.
Otro beso para ti.

Aurora amiga: Tienes ese humor indiscutible que me arranca la primera sonrisa.
Otro abrazo bien fuerte que abarque el océano que nos separa.

Rayuela: Admiro profundamente tu capacidad de síntesis, tu análisis final.
Tú eres hermosa. Gracias por seguir acompañándome en mis viajes.

media luna dijo...

Codorniú: Tus palabras son ese dardo que acierta en la diana. Esa liana en la que una se columpia sin saber cuándo se frenará y en qué lado se quedará parada por fin. Yo no dejo de impulsarme para seguir sintiendo su balanceo, como sin terminar de decidirme qué lado de la selva quiero explorar. Y así, cuando voy a soltarme, me aferro de nuevo y tomo impulso otra vez. A veces tengo ganas de poner los pies en el suelo, pero el miedo a equivocarme hace que siga divisando por encima de las copas de los árboles el paisaje. Como si desde arriba pudiera hacer una revisión profunda del terreno, antes de aterrizar. Pero estoy segura, que sólo cuando me descuelgue y comience a pisar en tierra firme, podré explorar ese ser incuestionable.
Gracias por tu mirada sincera.
Un abrazo.

Enrique: Una sonrisa más es un tesoro. Gracias por ofrecerme una.
No creas que no visité tus lunas y que no admiré toda la poesía contenida en ellas. Tanto, que enmudecí y pasé la noche pensando cómo comentar palabras tan bellas. Ya ves, es que ni con tus lunas maravillosas soy capaz de conciliar el sueño.
Un beso.

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Deberías...cerrar los ojos y ver, entonces, la verdad de ti misma. Besos.

media luna dijo...

Santi: Creo que aplicaré tu decálogo a mis "deberías", e incluso he pensado en cambiar mi cita de los miércoles por lecturas tan productivas como las que ofreces allá donde escribes.

Siempre quise robar una fruta, pero nunca tuve árbol alguno cerca.

Siempre dije que yo ya he vivido el doble que cualquiera porque las noches también cuentan como días.

Como nunca logré divisar el carro que forma la Osa Mayor para encontrar la estrella Polar, comencé ya desde niña a inventar los nombres de esas lucecitas que yo creía eran todas mis guías.

Siempre temí las profundidades. Creo que porque he buceado en ellas y conozco sus peligros, aunque no por ello, haya logrado esquivarlo nunca. Ya ves, la experiencia no siempre nos sirve para salvarnos.

Nunca tuve mano para las plantas. Sólo empeño. Y por supuesto, las que mejor se me dieron fueron esas que no necesitan riego. De los gatos, mejor ni hablo. Nunca quise perro, porque nunca quise esclavizarme a sus necesidades, y ya ves, ahora tengo gata, de esas que no sobrevirían un sólo día en la calle.

Yo que siempre he ido en busca de un milagro, y resluta que es tan simple como hacer autostop en carretera. Me falta atrevimiento y me sobran miedos. Pero sí me he atrevido a recoger a los valientes. Algo es algo.

Los ojos no mienten. Dicen. Y debe ser cierto, porque siempre que he dudado, he acertado. Y lo de enamorarse, sí. Aunque en el retroceso esté la derrota, en el avance está la victoria.

Tomo buena nota sobre omitir explicaciones.

Conocer a los idiotas...Je, je. Debe ser lindo escuchar esos rumores sabiendo que son como la lluvia que decía mi madre: "...Como el que oye llover..." Así deben escucharse los rumores. Gracias por recordármelo.

Llorar, fumar, bebe, acariciar...Puede que sea tan inútil como mirar la luna, pero tan necesario como contar estrellas y ponerles nombre.

Y la muerte que nos pille felices y lejos de manuales.

Ha sido un placer escribir esta nueva entrada, o post, como tú dices, contigo.

Un abrazo.

media luna dijo...

Miguel Ángel: Y ya que te veo justo cuando acabo de escribir mi segundo decálogo, deba añadir esos ojos cerrados capaces de ver todo lo que hay dentro de mi misma. Otra cosa, es que logre discernir la verdad de la mentira. Sin duda, un ejercicio tan necesario como contar estrellas.
Un beso poeta.

Jorge Torres Daudet dijo...

Viajar sin destino alguno; casi me apuntaría yo...
Besos.

LSz. dijo...

Llorar a escondidas...

Lucía Corujo dijo...

El solo verbo "deber" ya implica ganas de no hacer lo que le siga.
Eso sí, da de comer al gato, que no tiene la culpa, jajja.

Saludos

Jesús Arroyo dijo...

Amiga Carmen:
Me has dejado "pelín tocado", habrá que hacer tertulia sobre ello.
Y ahora te diré lo que un antiguo compañero de trabajo decía cuando su discurso duraba media hora "...antes de hablar os diré unas pequeñas palabras..." Esto es para que lo saques el día 22.
Besos, guapa.

marisa dijo...

Mi niña, deberíamos...pero es difícil decidir.Equivocarse, abandonarse, dudar.Eso es casi imprescindible.Un beso enorme

Anónimo dijo...

Que sepas que SER SERES por mucho que busques, por más experiencias que te conceda la vida y engrandezca tu alma. como dicen tus comentaristas, vive y vuelve a vivir y deja las negras nubes que se alejen con el viento, aprende a disfrutar..., sin añadir ni quitar, que es lo que enturbia todo.
Un beso, que el lunes te lo daré con pasion, adivina adivinanza ¿quien soy?. Te doy demasiadas pistas, pero que sepas que ser seres,

Ana Canestro dijo...

Difícil controlar lo incontrolable! así es!

:)Muaa

José Manuel Beltrán dijo...

Precioso ciudadana. No suelo leer al resto de los comentaristas (solicito clemencia) pero al abrir este rectángulo para efectuar el mio veo que Aurora ya ha escrito mi frase favorita (y eso que es difícil quedarse solo con una): "que me pongan a salvo de la muerte o ¡quién sabe si de la vida!.
Sencillamente genial prima.
Lo que no me cabe ninguna duda es que DEBERIAS..... seguir escribiendo siempre.
Un besazo, ciudadana

FLACA dijo...

¡Ah, decímelo a mí que desde que llegué a esta edad estoy dale que dale con los deberes!... Y, como decía mi madre cuando estaba enferma y yo le pedía que se cuidara, para qué se quiere la vida un poco más larga si no se tienen placeres.
Decímelo a mí que DEBO hacer ejercicios para mentener mi salud, creí conveniente el DEBER de haber dejado de fumar, ahora DEBO adelgazar y ni un vinito DEBO tomar. Es lo que yo le digo al de platinada cabellera, ¿qué placer me va quedando en esta vida?

media luna dijo...

Jorge: Viajar sin destino alguno pero bien acompañdo es lo mejor de lo mejor.
Un beso

Felipe: Curiosa elección la tuya.
Beso.

Lucía: Bienvenida. Y no te preocupes que a mi gatita no le falta de nada. O eso creo.
Te visitaré para poder compartir miradas.
Un saludo.

Jesús: Lo mío es para tertulia y para terapia intensiva. Me dejaré aconsejar para lo del día 21, que ya sé que no es el 22. Yo sí que estoy, pelín nerviosa con el encuentro local. Menos mal que te tengo de compañero.
Nos vemos.

media luna dijo...

Marisa: Ojalá no fuera tan díficil aceptar lo imprescindible, lo necesario.
Te echo de menos.
Besos mil.

media luna dijo...

Mi querido Anónimo: No necesito leer tus apellidos. No necesito ver tu rostro. Lo conozco de memoria. Puedo escuchar perfectamente el sonido de tus letras. Puedo reconocer al hombre que hay detrás de cada idea y de cada deseo. No necesito pistas. Sólo ese beso al encontrarnos. Porque ser somos.
Otro beso de lunes, aunque sea martes.

CANELA dijo...

Marcando un poco el camino. Me parece correcto.

Un abrazo (eso es un "deberías").

media luna dijo...

Ana: Mariposa de éter...¡Qué bonito suena! Gracias por tu visita y por tu mirada desde ese mar de Plata.
Un beso.

José Manuel: Lo primero gracias por animarme. Y gracias por compartir conmigo tu mirada. No me cabe duda que mis comentaristas serán clementes, pero he de decirte que te pierdes a algunos muy buenos. Claro que todos nos perdemos mucho. El tiempo no alcanza para todo lo bueno que hay en este mundo. Espero que nos alcance en otros.
Un beso ciudadano del mundo.

Flaca querida: La verdad es que para disfrutar de los muchos otros placeres que nos guarda la vida (o eso creemos), debemos renunciar a otros. Pero la renuncia con ilusión y esperanza se convierte en sí misma en un deber. Pero en uno de los buenos. En uno de esos que al acostarse una dice: ¡Bien por mi! Yo por el momento, sólo puedo decir: ¡Bien por ti amiga!
Un besazo.

Canela: Uno piensa (yo al menos, lo pensaba) ¡qué ganas de crecer para olvidarme de los deberías de mi madre! Luego, empieza ese momento dulce donde todos los deberías quedan relegados para hacer todo lo que soñamos hacer cuando nadie nos dijera lo que debemos o no debemos. Es cuando los sueños parecen convertirse por fin en realidad, cuando el tiempo corre a nuestro favor, cuando siempre queda más y más tiempo, más y más sueños por cumplir. Luego...Va quedando menos. Y como dice un amigo mío: Sólo es cuestión de correr un poco más deprisa para alcanzarlos. Puede que se acabe el tiempo, pero espero que nunca se acaben los sueños. No sé si tiene mucho que ver con los deberías, pero uno NO debe perder nunca de vista un sueño.
Espero que se te cumplan todos.
Un beso.

Jesús Arroyo dijo...

Como compañero y como compañía, que no es lo mismo. Lo segundo es tan amplio que no entra en una casa, en una calle, en un pueblo, en un país... y, sin embargo, si existe, siempre está trenzándonos los pasos hacia la dirección que deseamos, equivocados o no. La compañía quiere tanto a la amistad, al amor, incluso al odio. El compañero sin hacer compañía es sólo la estatua que visitamos en la excursión de escolapios.

Besos y compañía.

Jesús Arroyo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
media luna dijo...

Jesús, compañero: Yo pensaba en Miguel Hernándes y su elegía...Pero una vez hecha tu aclaración, encantada de tu compañía, esa que me va abriendo veredas y a la que espero corresponder como se merece.
Besos y compañía.

ROCIO dijo...

Carmen no tendrias que imponerte tantos "debería" vive conforme te agrade y te satisfaga, sino la vida asfixia y no merece la pena.

Tienes luz para ello y decisión, cumplido el trabajo y la obligación familiar que corresponda el resto es tiempo nuestro.

Te dejé nuestros blog pero no se si lo viste en el otro post.

Ya me ha dicho Nunci que a la proxima viene, será genial.

Un besote.

Rocío

Jesús Arroyo dijo...

Lo sé, lo sé, jejeje. sé que te referias al 21 y a Miguel Hernández, pero me lo habías puesto a huevo para opinar sobre compañero-compañía.
Besos.

Maria Luisa dijo...

Una delicia leerte.
Muchos debemos y que poco hacemos...
Bueno siempre nos queda el consuelo que somos!Buena gente!

Un abrazo grande, grande.

Marisa dijo...

Carmen ¡es tan dificil cambiar el deber por el hacer lo que nos plazca!.

Besos.