Gracias a todos por vuestra mirada.

martes, 3 de febrero de 2009

A Marisa Peña


No sé si entendí bien las bases del concurso, pero me pareció que debía dedicar un tema a la persona que me concedió el galardón "Caminemos juntas" . Sea como sea, lo tenía pendiente y ahora me pareció un buen momento. También debía poner su enlace, pero ya todos conocéis sus maravillosos versos.

Todavía no he visto tus palabras bailando en tus ojos. No las he escuchado de tu voz, ni las he visto adornadas con la silueta de tu cuerpo. No he olido los versos que has escrito, ni sé si en tu pecho encontraré clavadas las espinas de las rosas a las que cantas. Sólo sé que te esperaré en la esquina y te distinguiré entre la gente. Porque tanta belleza, seguro se desborda de las mangas de tu abrigo. No llevaremos un libro bajo el brazo, ni un clavel en la solapa, ni un pañuelo rojo. Seguro nos bastará con mirarnos para reconocer esa voz que me despierta cada mañana al leer esos versos que llenan de poesía el día.

domingo, 25 de enero de 2009

Con el tiempo suficiente...

Porque es suficiente con que uno deje de amar para convertir el amor eterno en efímero, el amor en desamor, la ilusión en desilusión, y la vida en un infierno. Pero el tiempo lo cura todo. Incluso los desengaños, o eso dicen...

No fueron suficientes todas las ganas de amarnos. Ni todas las risas, ni todos los llantos. No fueron suficientes todos los poemas que escribimos en servilletas de papel, ni los corazones dibujados en la pared. No fueron suficientes las notas arrancadas a las teclas del piano acariciando todos los sentidos. No fueron suficientes nuestros suspiros mezclados con el sudor de nuestros cuerpos desnudos. No fueron suficientes entregarnos a las lunas crecientes y menguantes, ni la luna llena envolviendo y deslumbrando nuestros placeres más ocultos. No fue suficiente decirnos “te amo” en la mañana, en la tarde, y en la noche. No fue suficiente el tiempo que robamos a nuestro quehacer diario, ni llevarte en el pensamiento a cada minuto, ni escapar de las miradas, ni escondernos, ni exponernos, ni soñar con ser posible. No fue suficiente que el amor fuera inocente como todos los amores deben serlo. No fueron suficientes las renuncias ni los proyectos, ni los rezos y las velas a todos los santos que no están para estos menesteres. No fueron suficientes las promesa hechas de lino, ni los años que jugamos a ser felices. No fueron suficientes los hijos que no tuvimos ni tendremos. No fue suficiente llamarte a gritos, ni apelar a los recuerdos, ni suplicar a tu olvido. Sencillamente me olvidaste, como yo te olvidé, con el tiempo suficiente.

lunes, 19 de enero de 2009

Lágrimas y Llantos

No todos podemos llorar tan bien como Oliverio Girondo, pero cada cual, llora sus lágrimas.

Nunca creí poder llorar como lloran las rocas duras y húmedas. Llorar como lloran las nubes negras, desafiantes y amenazadoras. Llorar como los ríos que confunden sus aguas turbias con lágrimas limpias. Llorar como lloran los cristales en una tormenta. Como las olas que arrastran todos los llantos vertidos en los mares desde todas las orillas. Nunca creí poder llorar todas las lágrimas del mundo. Los llantos más amargos de las madres y los padres con sus hijos muertos en sus brazos. Las lágrimas del combate de vencedores y vencidos. Las que se lloran por los rincones y se llenan de polvo y vuelven a llorarse llenas de barro. Llorar y no poder hartarme. Llorar a sacudidas, llorar por los niños muertos de hambre, de frío, de sangre. Llorar con las uñas clavadas en la alambrada. Llorar hasta deshacer los muros. Llorar piedras y llorar balas hasta explotar en los ojos las lágrimas. Llorar por los míos y los otros. Por los muertos y los vivos. Llorar llantos de amores también. Lágrimas saladas que te tragas y vuelves a llorarlas. Llorar como llora el rocío, como lloran los Polos que las esconden en el hielo y se quedan para siempre congeladas de frío. Llorar a gritos, en silencio, a escondidas, a plena luz del día. Llorar sin lágrimas. Llorar hasta rendirme. Y volver a empezar a llorar. Llorar como un niño sin motivo. Llorar de rabia, de impotencia, de nostalgia. Llorar los recuerdos borrados por las huellas del olvido, y llorar el futuro. Llorar por los ojos, retorcer el pañuelo y llenar un pozo vacío. Llorar de dolor hasta empaparlo, hasta que deje de doler y seguir llorando todas las lágrimas que aún quedan por llorarse hasta el fin del mundo.

martes, 13 de enero de 2009

Las palabras.


Hoy me han abandonado las palabras. Estaban ya demasiado gastadas. Se estrellaban contra las paredes. Se juntaban sin ganas en un último intento por susurrarlas de nuevo. Pero se rindieron. O se rindió el aire necesario para pronunciarlas. Hace tiempo que no me atrevo a pronunciar ninguna. Tengo miedo que se hagan daño. Tampoco las escucho. Y mira tú, que las echo de menos a todas. Tanto que he empezado a buscarlas dentro de tus ojos, en los álbumes de fotos, en el teléfono quieto, en el sonido de los cubiertos chocando con los platos. Las busco en la música que suena de fondo, en los posos del café, en las sobremesas de comida. Las busco entre tu ropa colgada en el armario, en la almohada, en la mitad vacía de la cama. Las busco en una caricia impulsiva, en una sonrisa inesperada, en una mirada furtiva. Las espero como si pudieran surgir de tus manos, de tu espalda. Las ansío desde el amanecer oscuro hasta la noche vestida de gala.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Un estado especial

Quería esperar para iniciar el nuevo año con un pequeño homenaje a mis tres amores, pero el amor no entiende de esperas. Ustedes me entenderán.

Es un estado especial. Eso seguro. Lo primero que aparece es una sonrisa inmensa, como si no encontrara el límite de las comisuras de los labios. Una sonrisa pegada a la cara de la que no puedes desprenderte. Después aparecen otros síntomas menos poéticos si cabe, pero tan inevitables como sonreír. Los pechos crecen, y da igual si ya son grandes o han sido pequeños siempre. Crecen igualmente. El vientre se redondea y por primera vez te alegras de que la báscula vaya marcando un kilo más por mes. Tus primeros movimientos fueron como tus primeros pasos. Te contaba cuentos y te cantaba nanas, y te llevaba a todos lados conmigo. No podía dejar de acariciarte todo el tiempo y de perseguirte con mis manos, y amarte, amarte desde el principio de los principios. Tanto te amaba que pensé que no podría amar a nadie más. Quería ser toda para ti. Pero entonces, mis pechos volvieron a crecer. Y si tú me descubriste la grandeza del amor, él me descubrió que el amor no tiene límites. Vivir con alguien dentro de tu cuerpo y de tu alma es maravilloso, pero vivir de nuevo la experiencia es la maravilla de las maravillas. No importa cuántos pepinillos tengas que comer, o cuántas veces se te doblen los riñones o tengas que despertar en mitad de la noche. Cada vez es una oportunidad para recordar cuánto amor cabe dentro. Después, fuera ya de la primera cuna, pasado el sueño y pasado el momento de separarnos el uno del otro, llega el día de poder sentir piel con piel, y ahí sabes que ya no habrá ningún cordón umbilical que te pueda volver a separar. Con lo que no contaba es con que la vida me regalara una oportunidad más para soñar. Y ahí estáis los tres, tan dentro y tan fuera de mi. Tan míos y tan vuestros. Sólo espero que la vida os regale la mismas satisfacciones que vosotros me habéis regalado a mi.

viernes, 19 de diciembre de 2008

¡Feliz Navidad!


Queridos amigos:

Llevo varios días pensando una dedicatoria para felicitaros la Navidad. Pero tantos buenos deseos no caben en un trozo de papel. Las palabras a veces se quedan pequeñas ante la grandeza de las emociones. Y yo, quiero deciros que mi emoción es tan grande ante cada una de las palabras que he recibido de vuestra parte que sólo puedo deciros: GRACIAS.
He pedido a los Reyes Magos que os traigan un saco lleno de hadas para que todos vuestros deseos se cumplan y que las musas no os abandonen jamás.
También les he pedido tiempo. Tiempo para poder seguir disfrutando de cada una de vuestras entradas llenas de poesía, de historias, de vivencias, de emociones, de imágenes...
Y para terminar decir que además de las navidades de diseño, sigue existiendo una emoción casi infantil que saca lo mejor de nosotros mismos.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

martes, 2 de diciembre de 2008

Cómo olvidar la magia.

Cómo se puede olvidar todo lo que no se ha dicho y ha quedado por decir. Olvidar el aire que quedó sin respirar, asfixiándose, ahogándose en la garganta. El dolor de las caricias postergadas, los besos a destiempo, los desvelos en la madrugada, los deseos insatisfechos. Cómo olvidar las coincidencias imposibles, las lágrimas desgastadas, los desencuentros, los encuentros desatinados, los calendarios desprogramados, las ilusiones hechas pedazos entre cuadrantes descuadrados. Cómo olvidar que nos quisimos tanto. Cómo olvidar que iba de tu mano, siempre contigo, siempre a tu lado. Cómo olvidar los versos que te regalaba, cómo olvidar nuestra magia. Esa misma magia que ahora no sabe cómo olvidarnos.