Gracias a todos por vuestra mirada.

viernes, 30 de abril de 2010

Condenados al olvido.

Dedicado especialmente a mi querida Marisa, a su abuelo, y a mi querido compañero Pepe Codorniú.

Puede que alguien se esté preguntando todavía, para qué despertar a los muertos. ¿Para volverlos a enterrar con el honor que se merecen? ¡Cómo si la muerte no fuera honor suficiente! Se desentierra la vida a la que obligaron a vivir en una tumba. Se desentierra la historia a pico y pala de una fosa, de otra, de tantas… Se desentierra para enterrar dudas y sombras, para hacer justicia a esta vida que vivimos los herederos de sus tumbas. Porque olvidar que dieron sus vidas a cambio de la paz, es engañar a los vivos, y a los muertos que la dieron. Pero sobre todo es engañar a los que todavía no nacieron. Es condenar al olvido las vidas que no vivieron, la muerte que tuvieron. Es olvidar que siempre hay alguien que aprieta un gatillo. Olvidar que en una guerra no hay vencedores ni vencidos. Sólo muerte. Es olvidar lo que nunca debió de pasar. Lo que nunca habría de pasar más.

domingo, 25 de abril de 2010

Sin matices

Sé que si doy una explicación a una pregunta, después daré otra que explique la primera, y luego otra que explique la anterior y así hasta perder la cuenta o la conciencia de lo que trataba de explicar sin dar una respuesta concreta. Y sé que me enredaré por las ramas, como los monos saltan de liana en liana. Y cuando caiga la noche rendida de explicaciones, sólo un Sí o un No, serán la mejor explicación, sino la única, como toda respuesta.. ¿A qué dar tanta explicación? Al final no sirven de consuelo, ni de exhortación al miedo, ni de excusa al corazón. En realidad sobra toda explicación.

viernes, 9 de abril de 2010

Trabalenguas del verbo "esperar"

Tal vez haya de esperar que mi planeta Neptuno se alíe con algún otro planeta menos fantástico, ilusorio e imaginario, para que su conjunción sea capaz de cambiar la suerte de mi rumbo. Esperar un eclipse de sol o que los vientos del norte cambien al sur de improviso. Esperar que la tierra gire un grado o las nubes lluevan flores. Esperar que el mar se llene de corales y vuelvan a resurgir los peces de colores. Esperar que los pájaros canten en invierno y la siembra no se hiele. Esperar que las piedras hablen o quizá aprender a entender su lenguaje. Esperar que el rumor de los árboles se lleve con sus hojas otros rumores, esperar que dentro de una bola de cristal pueda vislumbrar lo que está vedado a los ojos de los hombres. Esperar sentada a que mi fe mueva la montaña tal y como Jesucristo anduvo por encima de las aguas. Esperar que haya otra vida para dejar de esperar. O no esperar nada y así encontrar lo que tanto esperaba. Quizá sea sólo cuestión de tener esperanza para poder soportar esta espera que se hace tan larga, sin saber exactamente qué espero y qué no espero de esta vida tan inesperada.

viernes, 2 de abril de 2010

"Deberías"





Debo comer fruta jugosa y verdura fresca.

No debo pasarme la noche en vela

mirando la luna y poniendo nombre a las estrellas.

No debo adentrarme en las profundidades marinas

desnuda y sola.


Debo regar las plantas y dar de comer a la gata.


No viajar sin destino alguno, y mucho menos

por carreteras oscuras y solitarias.

No confiarme a desconocidos

ni hablar más de la cuenta,

ni hacer caso a los rumores

ni llorar a escondidas, ni fumar,

ni beber, ni maldecir mi estrella.

No confundir los domingos con los lunes,

y por supuesto,

no olvidar mi cita de los miércoles

para alcanzar todos esos "debería"

que me pongan a salvo de la muerte

o ¡quién sabe si de la vida!

Epílogo

Y hablando de deberías...

¡Qué difícil cumplir ellos! Contar lo incontable, controlar lo incontrolable, controlar la primavera que quiere abrirse paso sea como sea. Cortar los primeros brotes para que no crezcan, arrancarlos de la tierra, olerlos hasta aspirar sus últimos aromas y conciliar el sueño arropada por el rocío tibio de la madrugada. Y dormir. Dormir para volver a soñar, y poderme entregar por entera a ese sueño con los ojos cerrados y la mente inocente de toda conciencia.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Luz de luna (en barbecho)

Podría decir que soy media luna, que soy luna entera o luna nueva, y al fin, luna, con todas sus fases crecientes y menguantes, bailando siempre alrededor de alguien más grande, que además tiene la virtud de girar sobre su propio eje. Yo me dejo obscurecer, no tengo opción, parece, y sin embargo, como si de una adivinanza se tratara, brillo casi en la misma noche que se marcha para los que no han podido verme. Y así me engaño creyéndome dueña de mi luz y dueña de los ojos que se atreven a mirarme. Dueña de las mareas y aunque algunos no lo crean, dueña de la siembra, luz de poetas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Mi verdadero nombre

Hoy me dio por recordar todos los nombres que escribiste en el banco donde nos dio por pintar flechas de Cupido atravesando corazones. A un lado tus letras, al otro la sorpresa de no saber quién sería yo esa tarde. Cada día inventabas un nombre diferente para nombrarme. Canela, Lunares, Mariposa, Diamante. Zapatillas de balé, Casiopea, Londres, Primavera, Celeste. Lirio, Hierbabuena, Terciopelo, Platy, Re sostenido, As de corazones. Afrodita, Fragancia Cítrica, Brisa Fresca. Huracán, Arpa, Flauta, Amapola, Rosa. Almíbar, Chocolate, Bizcocho, Nata, Crema. Arena, Ola, Sol, Luna, Alba, Ocaso, Rubia, Morena. Princesa, Bruja, Reina, Cenicienta, Caperucita Roja, Marfil, Perla, Lluvia, Nieve, Aire, Senda… Decías que te tatuarías todos ellos en tu columna vertebral para no perder tu centro de gravedad. Fui todos los sabores, todos los olores, todos los peces de colores. Fui todas las capitales de todos tus viajes. Todas las fragancias, todas las cartas de la baraja, todas las perlas, todas las estrellas y todas las notas musicales. Fui la textura que tus manos deseaban que fuera y todas las palabras obscenas que dibujaste con tus manos y con tus labios tumbados en el banco. Fui todos los instrumentos de orquesta, todas las frutas del bosque, y todas las flores silvestres. Todos los mares y todos los amaneceres. Ríos y arco iris. Personajes de cuentos, poemas, papel en blanco. Fui todo cuanto quisiste que fuera. Todo menos quien yo era. Creo que nunca supiste cómo me llamaba en realidad, ni de cuántas letras se componía mi nombre. Creo que ni yo misma lo supe, hasta que dejaste de nombrarme.

jueves, 4 de marzo de 2010

Mi propia voz

Hoy se celebra el Día Europeo de la Voz, y he querido contribuir con la mía propia para conmemorar la importancia de su cuidado que va más allá de los problemas patológicos estrictamente orgánicos.

Hoy mi voz se hizo valiente. La saliva se tragó el amargor de todos los años que la quebró, y la mantuvo en un silencio inclemente. Capaz tan sólo de emitir lamentos como el aullido de los lobos heridos de muerte, como el ladrido de los perros en la oscuridad de la noche. Hoy mi voz perdió la cobardía de adentrarse por sendas desconocidas. Se hizo gallarda y exhaló los primeros acordes. Como si de mi guitarra olvidada se tratara, acaricié el do, el mi, el re, mientras mis dedos temblaban ante la emoción de volver a escucharla. Hoy mi voz vibró de nuevo con todas sus cuerdas vocales. Inundó el aire vacío que respiraba y exhaló golpe a golpe, todas las palabras que mantuvo secuestradas. Hoy mi voz se atreve a cantar sus penas sin miedo, sin reproches, sin misterios. Hoy mi voz, la misma de siempre, trata de cantar melodías diferentes. Ya no suena hueca. Hoy vuelvo a llenarla de altos y bajos, de agudos y graves, sin falsas notas que desafinen al contacto de unas con otras.