Gracias a todos por vuestra mirada.

martes, 12 de febrero de 2013

Rehén


No recuerdo ya el mes ni el año
-siempre es ayer-
Cuando la muerte derribó
 la puerta de mi casa de un portazo.
Ni siquiera tuvo la decencia
de apretar el gatillo y matarme de un disparo.

Me hizo su rehén
me robó el cielo de los ojos,
los besos de los labios,
las caricias de la piel.

Llenó mi boca de silencios
me ató las manos a la espalda
cortó mis alas de un tajo,
y ancló al suelo mis pies.

Atrás quedaron los paseos por la luna
la luz naranja del amanecer,
las risas cómplices de madrugada
y los sueños que soñé una vez.

Se hizo la dueña de todo cuanto amaba.
Me privó del llanto
licuó mi sangre hasta convertirla en agua,
confiscó mis deseos más recónditos,
y me negó hasta el derecho
a morirme del todo.

sábado, 19 de enero de 2013

Envuelta en piel


 Me duelan las caricias
cuando vuelvo a vestirme de mi misma.
Se quedan tatuadas en la piel
como símbolo inequívoco del encuentro.

Se quedan también  los besos
impregnando el aire que respiro,
el olor de tu deseo en la yema de mis dedos.

Se queda mi sonrisa enredada entre las sábanas,
la música sonando en el fondo del abismo.
 Todos los suspiros y todos los sollozos
hechizando el silencio de las sombras.

Se quedan las palabras
navegando en un mar sin orillas,
-en el borde mismo de los labios-.

Se me queda el alma temblando
cuando vuelvo a vestirme de mi misma.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Resistir


Resistir es todo cuanto me va quedando en los bolsillos.
Resistir al saqueo de los sueños,
a las noches arrancadas de sus lunas,                   
a las estrellas fugaces
fugadas con todos mis deseos.

Resistir es todo cuanto pido
al tiempo detenido en los relojes,
a los cielos grises que inundan mi memoria
y a la desmemoria que amenaza mis recuerdos.

Resistir a las mareas que me arrastran mar adentro
al horizonte alejado de su orilla,
a la lluvia empeñada en llover sobre mojado.

Resistir a toda costa. Con uñas y dientes,
con las alas rotas y los huesos quebrados.
Resistir es la consigna de un nuevo amanecer
que aún duerme en brazos del ocaso.



jueves, 20 de diciembre de 2012

Ensayo de una sonrisa


Nunca creí que pudiera pronunciar las sílabas de tu nombre sin que temblara mi pensamiento. No creí que llegaría el día que dejara de tragar lágrimas y me sobrecogiera el deseo de ensayar una sonrisa. No creí posible olvidarte siquiera un minuto y dejar de llevar la cuenta. Creí que el dolor era para siempre, como el amor, como el olvido.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Rendición


 Me rindo. Me rindo a la evidencia. Me rindo con los ojos abiertos y los brazos levantados al cielo. Me rindo con todos mis besos por estrenar y mis sueños muertos.  Me rindo con todas mis heridas abiertas y la sangre aún fresca. Me rindo ante mi corazón enemigo y la voluntad quebrada por el tiempo. Me rindo para que no vuelva a tragarme la luna llena y volver a ser prisionera del viento. Me rindo en un otoño gris que ya parece invierno. Me rindo antes de perder la poca fe que me queda.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Rendición


 Me rindo. Me rindo a la evidencia. Me rindo con los ojos abiertos y los brazos levantados al cielo.. Me rindo con todos mis besos por estrenar y mis sueños muertos.  Me rindo con todas mis heridas abiertas y la sangre aún fresca. Me rindo ante mi corazón enemigo y la voluntad quebrada por el tiempo. Me rindo para que no vuelva a tragarme la luna llena y volver a ser prisionera del viento. Me rindo en un otoño gris que ya parece invierno. Me rindo antes de perder la poca fe que me queda.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Nada es urgente


 "No siempre lo urgente es lo importante"
                      (Fito & Fitipaldis)

 Ya nada es urgente. Me entretengo deshojando pétalos azarosos de margaritas siempre impares. Ya nada es urgente. Aprendí en los brazos de la espera, a esperar nada, a fumar más cigarrillos de la cuenta, a dormir menos horas, a tragarme los sueños en una copa. Ya no tengo urgencias que no puedan esperar agazapadas bajo los pliegues de mi falda.  Ya no tengo prisas. Sólo un deseo doblegado a la tristeza, unos pies cansados de andar por arenas movedizas, una piel cicatrizada que ya no duele. No hay prisa, la vida como la muerte, tiene su propia medida de lo urgente.