Gracias a todos por vuestra mirada.

domingo, 19 de abril de 2015

No te apures

Hay preguntas tan absurdas por evidentes,
que es mejor guardar silencio.
No me cuentes el tiempo que hace afuera
cuando de sobra sé que llueve desde hace días.
No te apures, no hace falta que digas nada.
Nunca fui amiga de llenar silencios con palabras vanas,
ni mujer de costumbres, y mucho menos de tradiciones.
Puedes pasar hasta la cocina,
tomarte un café, o ninguno.
Fuera sigue lloviendo, no te olvides el paraguas.


lunes, 16 de febrero de 2015

La soledad y yo

Si tanta gente como conozco se siente sola,
ni hablar ya de los que no conozco,
será porque a nuestro pesar,
la soledad ocupa el lugar que le corresponde.
Pero no por derecho,
ni porque se lo haya ganado a pulso.
Ella siempre estuvo allí
aunque yo nunca saliera a su encuentro.
La respetaba demasiado, o tal vez, la temía.
Yo nunca fui a buscarla,
ella me encontró desnuda
tirada en medio de una calle,
y me recogió.

lunes, 9 de febrero de 2015

La mala suerte


Qué hacer cuando la mala suerte se ceba en tu persona,
esa mala suerte del que pasa por debajo de un balcón
y le abre la cabeza.
Ésa en la que no creen los prepotentes ni los iluminados,
ésa que te encuentras al final de la calle
y descubres que no tiene salida,
que tienes que volver sobre tus pasos
o salir volando por encima de las casas,
de las penas esparcidas por el suelo,
de montones de recuerdos
embalados en cajas de cartón.
Decir adiós a la mala suerte,
no es tarea fácil cuando se empeña
en echarte un pulso tras otro
con el único objetivo de rendirte.
Pero he aprendido a no rendirme,
a pasar por encima de las cosas,
a sobrevolar todos los obstáculos que la mala suerte
ha decidido poner en mi camino.
No podrá conmigo ni con los míos.
Moriré de pie si es necesario
con las lágrimas y la sonrisa congelada.
Todavía espero la primavera
después de tantos inviernos.

domingo, 4 de enero de 2015

Matrioskas

Como yo soy de las que nunca cierra puertas ni ventanas, ni corta cuerdas ni lianas, ni quema puentes, intentaré mantener vivo este blog, aunque sólo sea por hoy. Siempre fue un buen lugar para experimentar. Y hoy, me atrevo con un poema recién nacido, así, sin criarlo ni malcriarlo, ni educarlo ni lo contrario.

…Y si fuera mentira que me falta el aire,
que no me pasa del  estómago,
que se me queda danto vueltas
como una legión de mariposas muertas.
Y si fuera mentira esta pena que se sube por mis piernas
como una araña negra que quisiera devorarme.
Si la hora que marca el reloj
no fuera quien marca los tiempos.
Si los pensamientos que martillean mi cabeza
fueran sólo un martillo de madera.
Si todo fuera mentira;
la lluvia que escuché hace un rato llover
el cielo abriéndose paso
el arco iris que toqué con mis manos
la playa que albergó nuestros cuerpos.
Y si todo fuera una invención mía
de las muchas que tengo para sacudirme
la soledad de las solapas,
un truco de ilusionismo donde nada es lo que parece,
un sueño dentro de otro sueño y de otro,
como esas matrioskas huecas que se esconden
una dentro de otra…

viernes, 2 de enero de 2015

Solo yo

Hay  días que deberían ser sólo de una.
Dejar fuera todo lo que pesa,
todo lo que ensucia los rincones,
todas las metas a las que nunca
he de llegar.
Dejar fuera todo el dolor
que causa el mundo,
por no decir, todo el dolor
que causa vivir.
Dejar fuera la intemperie
y refugiarse en estos versos
dentro de mis cuatro paredes.
Días en los que no debería
existir la conciencia,
en los que poder olvidar
que existe el tiempo y la distancia
lo mismo que existe tu cuerpo
al borde de la cama.
Hay días que quisiera borrar
todas las huellas que pueblan los caminos
y llegar hasta ti, y volver a empezar.


jueves, 25 de diciembre de 2014

En sobremesa.

No me hables del mundo. Háblame de tu vecino, el que tienes ahí al lado, dime qué eres capaz de hacer por él y hazlo. Tal vez así se cambie el mundo. Que no me hablen de obviedades como todas las que dijo el rey ayer, que éso ya lo sabemos todos. El problema es cómo conseguir todas esas buenas palabras. ¿Tal vez olvidando todas las ofensas, olvidando que nos han robado los sueños, olvidando a los muertos que cada vez quedan más lejos, pero no para sus nietos. Olvidando que ayer éramos muchos los que comíamos tres veces al día, incluso te dabas el capricho de comer fuera, en restaurantes llenos de gente vestida de domingo. No, yo no puedo olvidar todo lo que lucharon tantas generaciones por los derechos laborales, por los derechos de las mujeres, por los derechos de los niños y perdonar que cada día se vulneren bajo vanas palabras que dicen, sí sí, pobrecillos, les ha tocado. Tampoco creo en la violencia, como no creo en la imposición. Pero nunca antes de ahora me había sentido bajo una dictadura tan férrea que no me deja otra salida que el exilio. Algunos prefieren llamarlo emigración. España, país de emigrantes. Y lo cierto es que desde niña llamó mucho mi atención que durante cuarenta años, sólo pudiera escuchar quejas y lamentos. Así hasta que estiró la pata (disculpen la expresión), que si no, tal vez seguiríamos bajo su yugo. Y entonces una democracia improvisada, recuerdos lejanos de lo que pudo ser en 1921 o 26...Mi abuela ya acariciaba el sueño de vestirse de charlestón y terminó vestida de negro en un pueblo tras la muerte de su hijo en la guerra. Y así miles de historias nunca contadas, sino era en sobremesa.


lunes, 8 de diciembre de 2014

El último beso

Cuando se te quedan los labios fríos
y el corazón helado.
Cuando empiezas a creer
que ya has besado todos los besos
que tenías en tu haber.

Cuando te encierras entre cuatro paredes
para no tener que volver a pisar las mismas calles
ni subir a los mismos  trenes
que siempre vienen de vuelta.

Cuando la tentación  acude a la carne
y te arranca la piel a mordiscos,
lo mismo que si te arrancaran los brazos de cuajo.

Cuando el dolor se hace tan físico
que hasta el alma se da por vencida
y abandona su cuerpo.

Cuando el amor
cuando la renuncia.