Empaqueté lo esencial. Unos cambios de ropa y una bolsa de aseo. Lo demás, lo imprescindible, no cupo dentro. Tuve que cargarlo directamente entre mi espalda y mi pecho. Otro fardo más de lo inevitable, lo cargué sobre mis hombros. Quizá por ello en el espejo de la entrada, ahora el de salida, noté como si mi aspecto fuera el de una anciana prematura. Levanté del suelo el equipaje. Lo noté ligero, y sin embargo, mi cuerpo se venció por completo al cruzar el umbral.
Gracias a todos por vuestra mirada.
miércoles, 25 de febrero de 2009
sábado, 21 de febrero de 2009
Premio Palabras como rosas.

Pues es un placer recibir un premio de un amigo de palabras como Antonio Castellón. Es el premio a poder reconocer parte de mi en sus cuadernos. El premio a poder compartir otras miradas, de seguir descubriendo otros mundos. Cada vez que le leo, mis cinco sentidos se ponen en funionamiento. Ninguna de sus entradas me deja indiferente y me gusta el ejercicio de reflexión al que me obliga él y sus comentaristas. El mejor premio fue descubrirle. Gracias Antonio desde aquí por compartir mis miradas íntimas.
Lo bueno de estos premio que se conceden entre amigos, es poder acercar a los demás esas otras lecturas a las que nos entregamos. Hoy debo citar siete de ellas. Todas mis lecturas están presentes en “mis otros mundos” pero quisiera hoy, hacer mención también a nuevas miradas y aprovechar la libertad de elección para incluir a los amigos de siempre, que no pude incluir en el premio que me dedicaron entre mujeres “Caminemos juntas”. Espero que disfrutéis tanto como yo de estos maravillosos mundos.
Olvidos y recuerdos http://olvidosyrecuerdos-juanma.blogspot.com/
Goliardos en la ruta http://goliardicayapolinea.blogspot.com/
El cristal con que se mira
http://elcristalconquesemira-rossana.blogspot.com/
Aguas abajo http://aguasabajo.blogspot.com/
Bote en turquesa http://marcelomunch.blogspot.com/
Figchen http://figchen.blogspot.com/
Descarga http://anonimadescarga.blogspot.com/
Sea como sea, creo que los premios no son sino una oportunidad más de estrechar lazos.
Un abrazo enorme que abarca a todos los otros mundos que están en éste.
sábado, 7 de febrero de 2009
La duda
…Quizá se espera a que ella (la sospecha) también se convierta en pasado, en algo venial o ingenuo y que nos hará sonreír acaso.
Javier Marías (Corazón tan blanco)
Javier Marías (Corazón tan blanco)
Me quedo con la pregunta virgen. No quiero respuestas. Ni falsas ni sinceras. No sabría distinguirlas. Seguiría la dirección de tus ojos, los gestos de tus manos, el movimiento de tus labios que se abren y se cierran y se aprietan el uno junto al otro reteniendo el aire de un pecado inexistente o quizá latente. Escucharía el timbre de tu voz y en cada tono buscaría la sospecha agazapada. No podría creerte ni dejar de hacerlo si te atrevieras a responderme. Y tras preguntar, tras preguntar habría desvirgado para siempre la duda que habría de salvarme de la certeza.
viernes, 6 de febrero de 2009
Por los jardines blancos
En la sala de visitas te presto mis recuerdos. En tus ojos veo el olvido de tu vida, el olvido de la mía. Recorremos los jardines blancos repasando el pasado. Hacemos recuento de los años que has vivido, de los hijos que has tenido, de los nietos que no ves y yo te engaño, porque por algo el tiempo es ahora tu aliado. Toco tus pendientes de coral y te cuento su historia una vez más. Te sujeto por el brazo y noto tu peso flotante y te digo: “cuidado, levanta el pie no vayas a tropezar”. Y regresamos haciendo el mismo recorrido, y me haces las preguntas de siempre y yo te respondo con mentiras para disfrutar de tu sonrisa. Para avivar tu memoria hablamos de fechas y nombres. Pronuncias insegura el mío con una sonrisa incierta que a mi me parece cómplice. Y entonces…Entonces suena la hora, y vuelves a sonreír ausente. Miras el reloj como si cada minuto contara, como si temieras despedirte para siempre. Tu memoria te abandona, a mí, la mía me duele. Te beso de repente en tu carita llena de surcos vivientes, y me sabe a los besos de la mujer que has sido siempre.
martes, 3 de febrero de 2009
A Marisa Peña
No sé si entendí bien las bases del concurso, pero me pareció que debía dedicar un tema a la persona que me concedió el galardón "Caminemos juntas" . Sea como sea, lo tenía pendiente y ahora me pareció un buen momento. También debía poner su enlace, pero ya todos conocéis sus maravillosos versos.
Todavía no he visto tus palabras bailando en tus ojos. No las he escuchado de tu voz, ni las he visto adornadas con la silueta de tu cuerpo. No he olido los versos que has escrito, ni sé si en tu pecho encontraré clavadas las espinas de las rosas a las que cantas. Sólo sé que te esperaré en la esquina y te distinguiré entre la gente. Porque tanta belleza, seguro se desborda de las mangas de tu abrigo. No llevaremos un libro bajo el brazo, ni un clavel en la solapa, ni un pañuelo rojo. Seguro nos bastará con mirarnos para reconocer esa voz que me despierta cada mañana al leer esos versos que llenan de poesía el día.
domingo, 25 de enero de 2009
Con el tiempo suficiente...
Porque es suficiente con que uno deje de amar para convertir el amor eterno en efímero, el amor en desamor, la ilusión en desilusión, y la vida en un infierno. Pero el tiempo lo cura todo. Incluso los desengaños, o eso dicen...
No fueron suficientes todas las ganas de amarnos. Ni todas las risas, ni todos los llantos. No fueron suficientes todos los poemas que escribimos en servilletas de papel, ni los corazones dibujados en la pared. No fueron suficientes las notas arrancadas a las teclas del piano acariciando todos los sentidos. No fueron suficientes nuestros suspiros mezclados con el sudor de nuestros cuerpos desnudos. No fueron suficientes entregarnos a las lunas crecientes y menguantes, ni la luna llena envolviendo y deslumbrando nuestros placeres más ocultos. No fue suficiente decirnos “te amo” en la mañana, en la tarde, y en la noche. No fue suficiente el tiempo que robamos a nuestro quehacer diario, ni llevarte en el pensamiento a cada minuto, ni escapar de las miradas, ni escondernos, ni exponernos, ni soñar con ser posible. No fue suficiente que el amor fuera inocente como todos los amores deben serlo. No fueron suficientes las renuncias ni los proyectos, ni los rezos y las velas a todos los santos que no están para estos menesteres. No fueron suficientes las promesa hechas de lino, ni los años que jugamos a ser felices. No fueron suficientes los hijos que no tuvimos ni tendremos. No fue suficiente llamarte a gritos, ni apelar a los recuerdos, ni suplicar a tu olvido. Sencillamente me olvidaste, como yo te olvidé, con el tiempo suficiente.
lunes, 19 de enero de 2009
Lágrimas y Llantos
No todos podemos llorar tan bien como Oliverio Girondo, pero cada cual, llora sus lágrimas.
Nunca creí poder llorar como lloran las rocas duras y húmedas. Llorar como lloran las nubes negras, desafiantes y amenazadoras. Llorar como los ríos que confunden sus aguas turbias con lágrimas limpias. Llorar como lloran los cristales en una tormenta. Como las olas que arrastran todos los llantos vertidos en los mares desde todas las orillas. Nunca creí poder llorar todas las lágrimas del mundo. Los llantos más amargos de las madres y los padres con sus hijos muertos en sus brazos. Las lágrimas del combate de vencedores y vencidos. Las que se lloran por los rincones y se llenan de polvo y vuelven a llorarse llenas de barro. Llorar y no poder hartarme. Llorar a sacudidas, llorar por los niños muertos de hambre, de frío, de sangre. Llorar con las uñas clavadas en la alambrada. Llorar hasta deshacer los muros. Llorar piedras y llorar balas hasta explotar en los ojos las lágrimas. Llorar por los míos y los otros. Por los muertos y los vivos. Llorar llantos de amores también. Lágrimas saladas que te tragas y vuelves a llorarlas. Llorar como llora el rocío, como lloran los Polos que las esconden en el hielo y se quedan para siempre congeladas de frío. Llorar a gritos, en silencio, a escondidas, a plena luz del día. Llorar sin lágrimas. Llorar hasta rendirme. Y volver a empezar a llorar. Llorar como un niño sin motivo. Llorar de rabia, de impotencia, de nostalgia. Llorar los recuerdos borrados por las huellas del olvido, y llorar el futuro. Llorar por los ojos, retorcer el pañuelo y llenar un pozo vacío. Llorar de dolor hasta empaparlo, hasta que deje de doler y seguir llorando todas las lágrimas que aún quedan por llorarse hasta el fin del mundo.
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