Gracias a todos por vuestra mirada.

lunes, 6 de octubre de 2014

Después de haber vivido

“Pido perdón, yo sé que esto no vende,
que es preciso soñar, seguir soñando
con la felicidad…”
(“Y, encima, llueve” –Ana Montojo-)


Cierto. La realidad no vende. A ver quién es el valiente que se atreve a comprar un sapo con la promesa de convertirse en príncipe,  o un guisante con aspiraciones a princesa del cuento.
 A ver quién es el guapo o la guapa, que compra los desvelos a precio de ganga, sabiendo que mañana serán noches eternas de insomnio, donde no hay espacio para ningún sueño.
 Y es que después de haber vivido, los días  son tan sólo, fechas de aniversario que conmemoran todo el dolor que se arrastra, con el corazón despellejado por recuerdos que duelen como el primer día al recordarlos.
Y es que después de haber vivido lo suficiente, una comprende que el horizonte, es esa línea a la que sólo se llega después de haberse muerto.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Lo que nunca sucedió

Sé que no hay manera de hacerle el boca a boca a mi blog. Mea culpa la primera, que lo tengo relegado como a un plato de segunda mesa. Y mea culpa también que no visito a los amigos, que apenas me entretengo cuando leo sus poemas en el facebook. Pero seguiré diciendo, que esto de los blogs, fue otra cosa. Quizá porque la gente se sientía menos expuesta, o así  me sentía yo. Era como una reunión de amigos. En fin...por si alguien se llega hasta mi puerta y le apetece echar un vistazo por detrás de esta casa medio abandonada, aquí dejo un poema.

Es como si nunca hubiera sucedido,
como si todo hubiera sido una invención mía,
un recurso de perdedores
que imaginan que la vida les sucedió de verdad.
A penas duró un suspiro, o será lo que dura
ahora en el recuerdo.
Sea como sea, una sombra
se posó sobre la luz
y se rompió el cielo.
Y regresé de ningún sitio
Pisando los cristales de mis sueños,
Tratando de salir ilesa
De un cielo que a penas duró un suspiro.
Ahora vivo en la tierra
Pisando el lodo de aquello
Que nunca sucedió.


sábado, 27 de septiembre de 2014

El verso perdido

Siempre busco el verso perdido
al final de un poema,
como quien intenta rellenar
con la imaginación,
los puntos suspensivos
de una historia
para la que no existe final
digno de su principio.

domingo, 31 de agosto de 2014

Penitencia o castigo

Queridos amigos blgueros: Tendremos que forjar la liga de "los viejos blogueros” Parece que hiciera mil años que no hablamos por este medio. Como si se tratase de algo antiguo, cuando la gente aún era capaz de comunicarse de tú a tú.
Seguiré con las actualizaciones de mi pasado, pero como el presente siempre ocurre mientras tanto, me nació este poema, que comparto como era mi costumbre, recién salido del horno.
Abrazos.

Penitencia o castigo

Y una se declara inocente de todas las culpas
y culpable de toda inocencia.
Y  se declara incapaz de entender lo que dice el juez;
que ni asiente ni desmiente,
tan sólo dicta el veredicto de la vida.
Qué importan los argumentos,
los alegatos que fingen ser cuerdos.
Qué importa estar a la altura de los hechos
o haber formado parte de ellos.
El alegato siempre se da al final
cuando ya nada tiene remedio.
Sólo el veredicto te salva o te condena,
y en la espera, está la penitencia
 o el castigo.

¡Vaya usted a saber!

domingo, 18 de mayo de 2014

El pacto

Cuando se me secan la palabras,
cuando ninguna se atreve
a salir por los dedos ni por la boca
en busca de un poema capaz
de vaciar los recuerdos de la memoria,
me doy cuenta de que no existe,
palabra ni poema ni gesto siquiera,
que pueda definir el significado
del instante que todo lo cambia;
la calle que se cruza
sin mirar a los dos lados,
la esquina que se dobla por azar
-o por equivocación-
el olor a lluvia convertida en barro.
No existe o - yo no lo encuentro -,
el poema capaz de convertir la realidad
en un mal sueño,
ni reparar el tejado de la casa
cuando se está cayendo a pedazos,
ni quede un trozo de luna
por más que el poeta se empeñe en nombrarla.
Un poema es sólo eso. Un conjunto de palabras,
un pacto ilícito entre el tiempo y la muerte.



martes, 17 de diciembre de 2013

Separación de bienes

Nota de despedida 
Te cedo todo cuanto excede
el peso que puedo soportar
entre mi espalda y mi pecho.
Me llevo la colección de sonrisas
que fuimos coleccionando
cuando el mundo era nuestro.
La pasión de tu mirada
cosida a las pestañas,
y los besos que lucharon a boca partida,
por sobrevivir en mitad de los escombros.
Me llevo también las noches
 en las que contábamos estrellas por millones
sin pensar por un instante,
que pudieran acabarse.
Las puestas de sol que anunciaban
amaneceres a las tres de la tarde
y todo cuanto nuestros cuerpos
conocen de nosotros.
Me llevo todas las promesas cumplidas,
y te dejo los juramentos de papel
en el cajón de la mesilla.
Espero no olvidarme nada de lo importante.
En todo caso, sabes mi nombre
por más que no recuerde, la última vez

que me nombraste.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Carretera cortada

“El paisaje siempre es hermoso visto desde la cumbre”.

Adoraba la excitación de poner mis manos al volante
Y dibujar carreteras que no existen.
Encarar mis pasos cuesta arriba
sin mirar el abismo que separa
mis pies de tierra firme.
Amaba la curvatura de tu boca
derribando una a una mis líneas de defensa,
y los besos que besaban los misterios
aún por resolverse.
Adoraba el peso de tu cuerpo sobre el mío,
el tacto de tus manos
adentrándose en mis muslos.
Adoraba el aroma que desprenden los sueños
cuando todavía duermen.

II

Para cuando abrí los ojos, ya era tarde.
El amor se interpuso en nuestros cuerpo
y todas las calles volvían a ocupar su sitio.
Mis dedos se cayeron de tus rizos,
los brazos que abrazaban soledades
sin pedirse nada a cambio,
se llenaron de repente de vacío.
Los misterios revelaron la certeza
de regreso al mundo de los vivos.
En mitad de la calzada, una señal informa:

“Carretera cortada en el kilómetro cero”