Gracias a todos por vuestra mirada.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La hoguera

Estoy recolectando recuerdos para hacer una hoguera con ellos. Para prenderles fuego y pisar sus brasas. No haré liturgia alguna, antes ni luego. Juntaré todos los días en los que caminé sobre la arena del desierto cruzando oasis que nunca existieron. Todos los días en los que fuimos felices a medias, y bebíamos vino para olvidar que fuimos felices durante una vida entera. Los días en los que juntábamos nuestra espalda con cuidado de no rozarlas. Las mañanas que alternábamos nuestra mirada en el espejo para no cruzar nuestros ojos. Las noches en vela soñando que me rescatarías de mi encierro. Los cafés amargos de madrugada y los pensamientos negros. Los años que se fueron sin sonrisas, sin palabras, sin un solo gesto que nos recordara que un día nos amamos. Los sueños quebrados como se quiebran los huesos, y los sueños que soñamos cada cual en su silencio. Quemaré también esos silencios donde me hice una mujer de carne y hueso. Una mujer que ascenderá junto al humo negro para purificar todos los reproches hechos a destiempo, toda la culpa que cargó sobre sus hombros y la dotaré de alas para que pueda volver a enamorarse de nuevo.

10 comentarios:

Juanma dijo...

Maravilloso texto. Yo salvaría, sin embargo, a esos silencios donde te hiciste mujer de carne y hueso. No sé, me da que en ellos emergía la gran escritora que también se estaba haciendo.

Besos.

Rayuela dijo...

limpiarse para poder ser


mil besos*

SUSANA dijo...

Se siente la tibieza de esa hoguera que has encendido. Casi casi te pediría que luego de la propia quema, dejaras el fuego encendido. Todos tenemos algo que incinerar, querida Amiga.

Muy bellas letras, mucho.

Besos guapa!

misántropo dijo...

Incinera también en esa hoguera
las angustias a deshora
los amores que se demoran
la duda que alarga la espera.

No te olvides, también
de las atravesadas miradas
de la felicidad prestada
siempre con una duda en la sién.

La templanza del cobarde
la honestidad del hipócrita
la desinhibición alcohólica
al que sólo siente cuando arde.

Beso

Jesús Arroyo dijo...

A todos los comentaristas:
Puedo y tengo que presumir y presumo de tener un PEDAZO DE ESCRITORA como amiga.

Carmen:
"La hoguera" tiene una musicalidad notable.
Besitos.

El Santi dijo...

Sí, dan ganas. pero no se puede quemar a los recuerdos, son incombustibles, renacen entre las cenizas, No podemos cambiar la piel como las víboras, hay que seguir con la misma y lacerada carne doliendo en la memoria. Me sumo a Juanma, no se puede quemar todo, en esa fogata la leña eres tú.
De tus llamas sale un color musical triste y hermoso. No quemes los días a medias felices, ya que parece no haber otros. Y a veces pienso que se vive por esos oasis que nunca existieron ni van a existir.
Besos chamuscados.

carmen jiménez dijo...

Querido Juanma: Tengo que aprender a escribir textos en tercera persona. Creo que la carne y los huesos todavía están en ebullición. Gracias una vez más por esta mirada tuya tan íntima.
Abrazo.

Rayuela: Creo que la próxima hoguera la haré la noche de San Juan a ver si hay más suerte.
Besos mil*

Susana: La tibieza de tus palabras seguro que mantienen viva la hoguera. Un placer compartir este fuego contigo.
Un besazo.

Misántropo: Siempre digo que hay comentarios que superan la entrada. Esta vez tu poesía la engrandece. Gracias por esta aportación tuya.
Un saludo y bienvenido.

Jesús: Gracias por ese notable. Siempre me pareció una de las mejores notas que se podían conseguir porque así siempre estaba esforzándome por el sobresaliente. Aunque cuando conseguía el sobresaliente, seguía esforzándome por la matrícula y así indefinidamente... Pero si en algo merece la pena conseguir un notable es en la amistad. Y se nota, se nota que eres mi amigo, jeje. Gracias por tus palabras.
Un beso.

Santiago: Tienes ese extraño don de equilibrar en su justa medida (y valga la redundancia) la realidad y los sueños. Y es que suelo ascender a las nubes escapando con el humo y olvidando que en la hoguera se sigue cociendo quizá lo mejor, lo único de lo que estamos hechos.
Gracias por esa mano que tan bien sabe escribir y describir lo que a mi se me resiste.
Un abrazo enorme.

José Manuel Beltrán dijo...

¿Por qué quemarlos? si siempre te acompañarán. Porque de ellos también se aprenden; porque ellos forman parte de nuestra existencia; porque, sin ellos, encontraríamos demasiados huecos en nuestra vida que, de nuevo, volveríamos a rellenar con nuevos silencios.

Quizás, por no decir seguro, todos esos silencios tendrían una mejor melodía si estuviesen acompañados de un simple abrazo.

Un besazo ciudadana

Marisa Peña dijo...

Quememos, querida carmen, quememos, y que el fuego consuma el dolor...un besazo.

carmen jiménez dijo...

Mi querido José Manuel: ¿Para qué quemarlos? Para renacer de las cenizas, imagino. Para extraer lo aprendido depurado, filtrado por ese fuego que todo lo purifica. También vale el agua, pero yo soy más de fuego y de abrazos, claro que sí, eso nunca puede faltar incluso en los silencios que seguro también renacerían, pero seguro con una melodía diferente. Aunque por ahí escribí sobre el sonido de los silencios...
Gracias por dirigir tu mirada hacia aquí.
Un abrazo fuerte.

Ay Marisiña: Tus palabras me han llevado a una de esas danzas con velos y todo, celebrando la ilusión de nuevas ilusiones.
Besos. Muchos.